SEÑALES DEL REGRESO Y SUS TIEMPOS

  Lo importante para el Maestro era, en su primera venida, y es, en estos tiempos de su Segunda Venida, cumplir con la misión que le fue encomendada por el Padre. Su Reino, ese Reino que no era de este mundo, fue el elegido para despertar a los hijos de los hombres de su letargo, de sus miedos, de su esclavitud al mundo de un sinfín de creencias que los alejan de su naturaleza divina y de las demás conciencias, humanas o cósmicas. Las señales de su Segunda Venida no hay que buscarlas muy lejos, pues el Maestro dejó en sus propias palabras referencias a esos tiempos. El apocalipsis de Juan es un tratamiento, una apreciación del cómo, pero, como he dicho en otras ocasiones, el Maestro nos muestra propiamente los tiempos, advirtiendo que quien espera una hora, un día, exactos, como si su Segunda Venida fuera un estreno de Hollywood, pues vivirá los tiempos con gran sorpresa, quizá muy lejos de esa hora y de ese díapor él esperados.

El Reino del Maestro no era de este mundo

MARCOS 13: SEÑALES DEL REGRESO DE JESÚS

En el llamado pequeño apocalipsis de Jesús se encuentran las señales del regreso del Maestro. Es el catalogado como capítulo 13 de Marcos o sus paralelos en Mateo 24 y Lucas 21. Lo esencial del regreso está dicho por labios del Maestro. No se necesitan intérpretes de estos tiempos, ni siquiera por la manipulación y tergiversación que han sufrido estos logos a través de los siglos de acomodos a cada golpe de viento de los hombres de la Iglesia. Las palabras del Maestro no pasarán. Sus enseñanzas, su original mensaje para los hijos de los hombres, se han extendido muy a pesar de la misma institución creada con su nombre, pero que, institucionalmente, tan distante estaba y está de su espíritu.

Marcos 13 habla de la Segunda Venida del Maestro

   Marcos trece nos desvela la importancia de ver más allá de lo aparente, de escuchar por encima de los ruidos de las creencias y de los odios sembrados por el mal a través de los siglos. Marcos trece nos revela la importancia de estar preparados para la llegada del Maestro porque su retorno significa un renacer y solo aquellos que estén preparados, abiertos ya sus corazones y sus mentes a sus conciencias como a las estrellas, podrán recomenzar un nuevo período para los hijos de los hombres. Esta última humanidad está agonizando, con todo su mal, encarnado en tantos hombres y tantas instituciones humanas sostenedoras del mal, pero esa agonía es para dar paso a otro mundo, a otras relaciones, a otros conocimientos. No es el fin, ni mucho menos, de los hijos de los hombres o de este hermoso planeta azul, esta bella morada del Padre. El bien que representa el Maestro será la guía de los nuevos tiempos. Un bien que no beberá de ignorancias y miedos, sino de, como digo, nuevos conocimientos y nuevas relaciones entre los hombres.

MARCOS 13: LAS ENTRAÑAS DE LAS SEÑALES DEL REGRESO DE JESÚS

   Las entrañas de Marcos trece son los dos verbos que dejan al desnudo el misterio que, por siglos, sirvió de esperanza, pero también para alimentar la sensación de un agotamiento visceral. El Maestro no viene y el mal sigue galopando a sus anchas.

   Estos dos verbos son ESCUCHAR y VER. Estos dos verbos marcan una época, la presente, y unos tiempos, los presentes. Sin días ni horas, solo señalan cómo lograr reconocer esos tiempos en los que el Maestro regresa y, junto a él, junto con él, esas huestes de conciencias cósmicas, muchos los llamaban ángeles, otros los nombraban como dioses, y que forman parte de esas conciencias hermanas llamadas a ayudar, ya abiertamente, a los seres humanos en los primeros pasos de su nuevo mundo, ya abierto a las estrellas.

Los logos de la Segunda Venida del Maestro fueron expresados para esta época

   A lo largo de los siglos la única manera de conocer alguna noticia de un sitio lejano consistía en la espera de alguien que trajese la noticia y la única forma de ver un acontecimiento era, obviamente, estar sobre el terreno. Hoy en día, ya desde hace unas cuantas décadas, las noticias se escuchan y se ven de distinta manera. Hasta tal punto que podemos escuchar y ver un acontecimiento a tiempo real sin importar si el origen del suceso o la noticia esté en las antípodas de donde estamos nosotros. Esto que puede parecer algo normal para los milenial, los índigos, los niños zeta, etc., etc., hasta hace muy poco era un cuento de ciencia ficción. El Maestro señaló estos acontecimientos cuando contrapuso los verbos escuchar y ver.

SEÑALES DEL REGRESO DE JESÚS ¿POR QUÉ ESTOS TIEMPOS Y NO EN EL SIGLO XXII?

¿Estaremos cometiendo, aunque sea de buena fe, los mismos errores que cometieron aquellos que querían ver en su propia época la llegada del Maestro? ¿Por qué no su regreso en el siglo XXII o en el XXIII o en cualquier otro tiempo futuro?

   Aquí es donde conviene aclarar y recordar un par de cosas. Primero, la fecha y la hora están dadas y solo es potestad y conocimiento del Padre el comienzo del nuevo renacer. Lo segundo, y vital, es recordar que el Maestro no pone el énfasis, ni la importancia, en el cómo, ni en la hora, sino en la espera. Esperar su Segunda Venida es estar preparado para esos tiempos y estar preparado para esos tiempos significa recordar que solo hay un camino hacia el conocimiento y hacia las estrellas, a saber, poner en práctica sus dos únicos mandamientos, en el sentido de enseñanzas, no de obligaciones, ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Hay que estar preparados porque el Maestro viene descalzo, tal y como están las voces que, a lo largo y ancho de este mundo, dan cuenta de su regreso. Aclarado esto. Veamos.

El adelanto tecnológico, por el que los verbos escuchar y ver pueden conjugarse en tiempo presente sin importar lo tan cerca o lejos que se encuentre la fuente del receptor, estos tiempos tecnológicos, digo, por sí mismos, no sería suficiente motivo para dar cuenta de estos tiempos de su Segunda Venida. Estos tiempos tecnológicos,si no hay grandes cambios, pueden acompañar los siglos venideros. Sin duda. Sin embargo, hay otras referencias a dichos tiempos en los labios del Maestro. Si esos tiempos no fuesen acortados, ninguna carne se salvaría. Esta sentencia no solo indica hasta qué punto el mal será capaz de actuar contra la humanidad, a través de sus adoradores, sino que marca un punto de referencia, una señal de que los acontecimientos humanos ligados al mal, que acampa a sus anchas en esta humanidad, se intensificarán hasta límites inimaginables.

Si estos tiempos no fuesen acortados, nadie se salvaría

La sociedad humana de estas últimas generaciones, digamos desde el comienzo de la I Gran Guerra Mundial, allá por el año 1914, ha ido acumulandocrueldades contra sí misma no vistas en ninguna época anterior ni en ninguna humanidad anterior. Las dos guerras mundiales, el auge y caída del imperio soviético que llevó a la tumba a millones de seres humanos por el simple delito de no pensar igual y, sobre todo, de no obedecer ciegamente la autoridad del líder, el nazismo y sus chimeneas de la muerte, los Jemeres rojos, toda esa retahíla de un sinfín de dictadores de todo color, desde África hasta Sudamérica, sin olvidar el Caribe, algunos con aroma a santidad, pero empolvados de azufre, todos sedientos de cometer las más viles acciones contra sus detractores, guerras santas y qué decir de esas economías genocidas que solo persiguen convertir al ser humano en una mercancía. Para qué seguir, creo que, cualquier persona que guste informarse de las atrocidades recientes y las presentes, estaría de acuerdo que el ser humano, la sociedad humana, está al borde del precipicio, al borde de la locura ¿Cuánto más habrá que padecer?

   El Maestro, y junto a él las conciencias cósmicas hermanas, están a las puertas.

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