PARA QUÉ LEER ESTE LIBRO

Cada ser humano encierra dentro de sí no solo la conciencia que comparte con el Padre, al ser fruto de un mismo origen, sino el conocimiento del Misterio. Nada hay oculto que no llegue a ser descubierto, decía el Nazareno, porque compartimos con el Todo, lo nombren como lo nombren, esa sabiduría de sabernos más que la experiencia y conocimientos vividos por cada cual.

Tú construyes  tu propio camino
Hay caminos que solo tú puedes construir y transitar

No intenta este libro trazar plano alguno para llegar a esa senda del conocimiento que lleva a Dios mismo, pues esa tarea es propia de cada cual y cada cual traza su propia e irrepetible ruta.

El núcleo de este libro es defender las palabras de Jesús al referirse al final de los tiempos ¿Cuándo sucederán? ¿Qué señales serán las correctas? ¿Qué esperar del fin de los tiempos? ¿Desaparecerá la especie humana o solo será el fin del mundo tal y como lo estarán viviendo una determinada civilización cuando sucedan los hechos? Y defender, con más ahínco si cabe en estos tiempos del telescopio Hubble y los nuevos ojos del James Webb, el carácter cósmico de la naturaleza de Jesús y su Reino.

¿Y estamos solos?
Mirando el infinito

Es una insensatez humana, una estupidez racional, seguir queriendo ver a Dios con los ojos de las diversas religiones que han explotado, por activa y por pasiva, y para su propio beneficio, los miedos más ancestrales de la naturaleza humana.  Es una estupidez racional creer que la especie humana es la única forma de vida con conciencia y encima creer aún que está en la cúspide del universo. Es una estupidez racional pensar que por el hecho de estar los seres humanos en la prehistoria tecnológica, no haya otros seres que estén en estadios inconcebibles para el hombre de hoy en día. Es una estupidez racional por parte de los núcleos escépticos de la ciencia exigir “ver para creer” cuando el pilar de la ciencia moderna descansa en ese “no tenemos idea de nada”. El mundo se va creando y recreando cada vez que lo observamos y la gran pregunta es por ese primer gran observador.

El despertar
Despertando al cosmos

Es una estupidez racional seguir viendo la naturaleza de Jesús como un judío de su tiempo sin tener en cuenta el carácter de pueblo contactado, como tantos otros, como lo fue el pueblo judío. Es una estupidez racional seguir creyendo que el ser humano es el ombligo del universo.

   La humildad del Ser es el primer paso para alcanzar el conocimiento que llevará al hombre a conocer el alfa y omega de la creación misma. Y ese conocimiento del Misterio, vayan a creer los escépticos del conocimiento inútil, no es algo cerrado, pues lo maravilloso de la creación es su carácter continuo. Por crear se ha creado hasta la ilusión del tiempo. No pretende este libro ir más allá de lo anunciado por el Maestro hace ya más de dos mil años, sino, simplemente, corroborar, para los creyentes e increyentes, que lo dicho por Jesús de Nazaret está a las puertas de suceder y que poco o nada importa si creen en ello o no, pues lo que ha de ser, será.

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