PADRE, POR QUÉ ME HAS ABANDONADO

El Maestro conoce bien la naturaleza humana, conoce bien hasta qué punto el Mal ha impregnado la conciencia de los hombres y sabe muy bien que cualquier enseñanza entra más con el ejemplo que con el hábito de la tradición. No se desafía el sábado yendo a la sinagoga o quedando a sus puertas, sino curando enfermos. He dicho en otros lugares que el Maestro no vino a romper con la tradición judía, sino a trascenderla, servirse de ella misma para enseñar a los hijos de los hombres el nuevo camino. Sí, a los hijos de los hombres, a su conciencia, no a sus creencias.

Padre, por qué me has abandonado es la última lección del Maestro

   Ese grito en la cruz, Padre, por qué me has abandonado, ni es una queja levantada al Padre, por la que muchos han querido ver el fracaso de Jesús, ni es una invocación al salmo 22, sino una enseñanza más, la última que realizaría con vida, antes de retornar su espíritu a su propia naturaleza. Qué quiso enseñar el Maestro con ese grito que muchos quisieron escuchar como un llamado a Elías.

LAS ENSEÑANZAS DEL MAESTRO A LAS PUERTAS DEL SÁBADO

El mal nutre bien la ignorancia, pero no la que surge de un desconocimiento de la realidad que circunda al ser humano, sino la que le aleja de sí mismo, de su naturaleza cósmica, de su conciencia de ser. Jesús, el Maestro de Maestros, lo he dicho en varios post, viene a despertar conciencias, a señalar el camino hacia ese nuevo reino que los hijos de los hombres están llamados a contemplar y vivir con su Segunda Venida. Un Reino que lo abrirá a las estrellas y al conocimiento de sus orígenes, al Padre viviente, al que Jesús ora, al que Jesús presenta como el Ser Supremo que le envío con la misión de enseñar a los hombres su destino.

   El último suspiro del Maestro viene a recordar a los hombres su fragilidad a la hora de creer el poder que tienen en sí mismo y que nadie se lo puede ni quitar ni dar, sino que es misión de cada uno, de cada conciencia, rescatar de ese mar de miedos y creencias que lo alejan del Padre. Jesús mostró en vida a sus íntimos los acontecimientos que vendrían tras su muerte, la resurrección. Acontecimientos que no entendían, sino hasta que les tocó vivirlos ¿Cómo alguien que espera resucitar entre los muertos, puede quejarse de ser abandonado a la hora de muerte? El Maestro de Maestros, no se quejaba ante el Padre de su suerte, sino mostraba a los hijos de los hombres hasta dónde llegarían sus miedos, pero, como él mismo presagió, no pasaría mucho tiempo antes que su espíritu volviera encarnado para comenzar la verdadera misión del Maestro ante los llamados a ver su Segunda Venida.

El Mal nutre la ignorancia y el olvido de la conciencia

PADRE, POR QUÉ ME HAS ABANDONADO Y LOS TIEMPOS PRESENTES

El Mal, este mal que aleja a las conciencias humanas de su propia esencia, del Amor con el que fueron creadas, del Amor que expresan en esa capacidad creadora que surge de la libertad de Ser cuando esta es orientada hacia su poder creador y no hacia la destrucción, este Mal, digo, sigue haciendo estragos entre los hijos de los hombres. Sigue nutriendo esas conciencias humanas de mil y una creencias, cada cual más inverosímiles, y los sigue sumergiendo en miedos ancestrales que solo les aleja más y más de sí mismos y de las otras conciencias. El Maestro lo dejó sentado cuando vaticinó su Segunda Venida anticipada, pues el Mal no remitiría con el desarrollo del conocimiento de la naturaleza, sino se multiplicaría con el poder destructor que acompaña a las nuevas formas de creación cuando son dirigidas hacia el mal. Si aquellos tiempos, estos tiempos, no fuesen acortados, nadie se salvaría ¿Por qué? ¿Por qué el hombre, la conciencia humana, no es capaz de aprender a reconocerse a sí mismo como parte de este maravilloso y mágico universo del Padre? ¿Por qué seguirán negando a Dios, a Abba, al Padre? Jesús lo dijo bien claro a los hijos del pueblo judío, y cuando hablaba a los hijos del pueblo judío, estaba hablando a todas las conciencias humanas. Negáis vuestra conciencia porque no conocéis al Padre, si conocierais al Padre, os reconoceríais como hijos de Dios. Pero, aun cuando estéis ciegos al Padre, porque no lo conocéis, abrid vuestros corazones a mí, dice el Maestro, a mi amor hacia el Padre y hacia vosotros, los que buscáis la paz y no el odio entre vosotros, porque yo sí lo conozco, yo soy un Enviado de Él. Mi reino no es de este mundo.

No temáis, dejad que vuestro corazón os guie hacia el Padre

   El problema, hoy en día, es que la figura del Maestro de Maestro la ven, por líneas generales, y aquellos que miran con buena fe, como muy espiritual o como un relato de ciencia ficción, una fábula, no son capaces de unir esos dos elementos y comprender que la espiritualidad, el espíritu, la conciencia, como las ingentes formas de vida que pululan por este planeta, no nació en la tierra, sino ha sido “colocado” en esta hermosa morada del Padre. Jesús, en su último suspiro, viene a decir No temáis, dejad que vuestro corazón y no vuestras creencias os guie hacia el Padre, recordad que yo os señalé el camino hacia Él, amar y perdonar. No hay otro camino.

¿ABANDONARÁ DIOS, EL PADRE, ABBA, A LOS HIJOS DE LOS HOMBRES?

Los hijos de los hombres, en esta última humanidad como en las anteriores, están abandonados a sí mismos, al mal que pueden engendrar por su capacidad destructora, por el mal uso de su libertad creadora, pero jamás estarán abandonada por el Padre y por el Amor de Jesús al Padre y a su misión entre los hijos de los hombres. Abba es una Conciencia de Bondad, creadora, no abandona, enseña. No impone, aguarda. El Maestro no vino a juzgar, sino a enseñar a las conciencias humanas que los tiempos para aprender en esta morada del Padre estaba llegando a su fin. Cuando en la cruz grita ¡Eloi! ¡Eloi! ¿lama sabactani? El Maestro viene a recordarnos, viene a recordar a los hombres, que todos serán llamados, pero pocos escucharán el llamado a despertar a su naturaleza divina.

   Los seres humanos han sido acompañados a través de esta última humanidad, como en las anteriores, de conciencias cósmicas y, en esta humanidad como en las anteriores, se les ha dado el conocimiento para abrirse a las estrellas, a otra forma de entender el conocimiento mismo, pero la frase del Maestro viene a recordar también que el camino hacia ese conocimiento tiene que pasar primero por el viaje hacia dentro. De qué le vale al hombre ganar el mundo si pierde su espíritu. De qué le vale al hombre tener todo ese poder inmenso creador si lo mal utiliza y crea odio, sufrimiento y rencor a su alrededor.

Jesús no abandona a quien lo busca

   Jesús no abandona a quien lo busca, pero para hallarlo, no debes abandonar al hermano, no debes abandonar a Dios mismo que “habita” en el hermano, por muy distante que te parezca que está de ti, pues cada vez que te encierras en tus creencias por encima de la conciencia que Dios forjó en ti, estás abandonando a Dios, te estás alejando de tu esencia. Jesús, el Maestro de Maestro, como la conciencia más elevado que ha pasado por este reino humano, nos enseña el camino. En la cruz dejó dos últimas enseñanzas, el perdón como único camino hacia la conciencia humana y el conocimiento de que más allá de tus miedos, el Padre te ha dado la conciencia creadora para que los superes y vivas en plenitud.

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