NO QUEDARÁ PIEDRA SOBRE PIEDRA

Nuestros días, en esta segunda década del siglo XXI, son tiempos complejos. En estos tiempos de pandemias e incertidumbres, en estos tiempos de extremismos ideológicos, tanto políticos, religiosos como económicos de todo color, que se intensifican día a día, la lapidaria frase del Maestro referida al Segundo Templo de Jerusalén está más cerca que nunca, es otra de las señales del fin. Pero, como digo siempre, el final de los tiempos, nunca lo perdamos de vista, es un renacer a otros tiempos en las que el Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, llevará la voz y la guía para ese nuevo reino de los hombres que comenzarán su andadura con otras herramientas, muy distintas a esas innumerables creencias fallidas que llevaron a sembrar odios, desolación y muerte a tantas almas humanas a través de su historia. Son los tiempos del nacimiento a otro tipo de conocimiento. Un conocimiento orientado a llevar a los seres humanos a su origen cósmico y a desarrollar en plenitud la esencia de su conciencia, la capacidad creadora que tienen. Obviamente, el Maestro será acompañado de conciencias cósmicas hermanas que llevan eones acompañando la evolución de las almas humanas.

PANDEMIAS, HAMBRUNAS, GUERRAS Y OTROS MALES ¿QUÉ REPRESENTAN?

Muchos querrán ver en todos los flagelos sufridos por el hombre la propia naturaleza humana, como si el ser humano estuviera determinado por el Mal o por desgracias de todo tipo, con mayúscula, pero no, no es así. La creencia que el mal es connatural al hombre es una creencia sembrada, inoculada, malévolamente transmitida de generación a generación por mil y una tradiciones que no pueden saltar el muro de sus creencias, no pueden ver, no quieren ver más allá de sí mismas. Solo buscan esclavizar a los hombres a sus miedos para dominarlos y aprovecharse de sus vidas. El Maestro de Maestro (link a YouTube), cuando expresa a sus íntimos NO QUEDARÁ PIEDRA SOBRE PIEDRA, está diciendo una sola cosa, el mal será vencido en este mundo, en esta morada del Padre, y una de las señales que veréis es que de este hermoso templo que contempláis, decía a sus íntimos, no quedará ni una sola piedra, pues será arrasado para que vuelva a brotar nueva vida, abierta ya a los ojos del Padre. Muchos exegetas de hoy en día, como entre    aquellas primeras corrientes de cristianos, que no podían entender la misión del Enviado, dicen que el Maestro se equivocó al vincular su Segunda Venida con la destrucción del templo. Obviamente, estaban y están equivocados. Desconocen la naturaleza del Maestro y su misión entre los hijos de los hombres.

   Las señales siempre han estado presentes en esta última humanidad, la diferencias, y siempre lo reitero, es que hoy en día somos capaces de verlas a tiempo real y en cualquier parte del globo. Es de vital importancia entender esto, pues sin ello es imposible comprender la magnitud de los tiempos. Por otro lado, el mal se intensifica, pero ¿por qué decimos que el mal se intensifica? Porque el mal, el mal que duele en el alma, es aquel que está relacionado con la indiferencia frente al dolor ajeno, el mal que muestra que la indolencia supera a la compasión, que el odio supera al amor y el rencor y la venganza al perdón. Eso lo vemos y vivimos a diario en estas sociedades de la comunicación y desinformación a tiempo real.

NO QUEDARÁ PIEDRA SOBRE PIEDRA: LAS SEÑALES DEL FIN

¿Hay alguna señal a la que tenemos que poner mayor atención? NO. El anuncio de las señales, salidas de sus propios labios, desde la perspectiva del Maestro, son tiempos, tiempos, que se dan para que el ser humano, azotado por todo tipo de creencias fallidas que lo llevan a alejarse de la conciencia que es y de las demás conciencias, pueda despertar, justamente, a su conciencia de ser. No significa esto que cada quien debe renunciar a todo su pasado, sino comprender que todas sus creencias deben estar al servicio de su conciencia y de las demás conciencias que lo acompañan en su viaje vital. Si una creencia lleva a alejarse de un hermano, de tal manera que encienda el odio y la sed de venganza hacia él, entonces esa persona se está convirtiendo en esa piedra que será barrida de esta hermosa morada del Padre. Desde la primera venida del Maestro ya el mal en este mundo estaba sentenciado a dejar estos predios. No es una posibilidad, no es una opción. Tal y como señala el Maestro, el mundo pasará, pero mis palabras no pasarán.

LAS SEÑALES DEL MAESTRO FRENTE A LAS SEÑALES DE LOS HOMBRES

No podemos dejar de señalar, recordar, reafirmar, que las señales que muestra el Maestro sobre los finales de los tiempos no son señales para preñarse de miedos ni para salir corriendo a zonas de confort ni mucho menos para caer en la indolencia ante el sufrimiento ajeno, sino para reconocer los tiempos, tiempos ¿Tiempos para qué? Para poner el espíritu en sintonía con la mente, para poder encontrarse a sí mismo cuando ayudas a tu hermano. No son tiempos para reavivar y refugiarse en todo tipo de egoísmos, sino para dejar esa pesada carga que tantas tradiciones y sus insanas creencias fallidas han colocado sobre las espaldas de los hombres. Jesús no vino a traer paz, sino espada, pero no la espada contra el hombre, contra los hijos de los hombres, sino contra el Mal, que tan bien ha sido sembrado y tantos frutos ha dado en esta última humanidad. Los hombres han bebido mejor de la fuente del mal que de la fuente del bien, pero ya los tiempos están dados para recuperar esta morada del Padre para los hijos del bien.

EL TERCER TEMPLO DE JERUSALÉN Y LAS SEÑALES DEL FIN

Esas piedras que el Maestro contempló en su encarnación humana hablan, además del mal en sí mismo, ese mal que vino a sentenciar con su presencia, sobre la destrucción del templo, pero una destrucción total, no como la ocurrida en el año 70 de nuestra era con la incursión en Jerusalén de las tropas romanas a las órdenes de Tito. En aquella ocasión, quedó parte de la majestuosidad del templo que fue pasto de un incendio y de la barbarie humana. ¿Habrá un tercer templo que será arrasado o lo que queda del Segundo Templo será demolido de raíz?  El Maestro lo dejó claro NO QUEDARÁ PIEDRA SOBRE PIEDRA. Si aquellos exegetas que han intentado vincular la destrucción del Templo en el año 70 con el regreso del Maestro no fueran pasto de sus doctrinas malintencionadas y tergiversadas, quizá se diesen cuenta que para el Maestro de Maestros lo importante no son las señales, sino el espíritu humano, la conciencia humana. Él vino, fue enviado, a rescatar a aquellos hijos de los hombres que están llamados a vivir en otros planos de conciencia, con otras experiencias, con otras formas de expandir su espíritu y junto a esa expansión, la expansión del universo mismo.

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