LAS TENTACIONES DEL MAESTRO ¿QUÉ SIGNIFICAN?

Las Tentaciones van más allá del relato en sí mismo y dejan ver, con claridad para quienes no están cegados por el fanatismo de una fe eclesial que no se funda en la naturaleza del Maestro y su carácter de Enviado, sino en los intereses de unos indolentes desalmados, que fueron surgiendo a través de la historia, para su propio beneficio, las tentaciones dejan ver, digo, por un lado, las enseñanzas ocultas del Maestro y, por otro lado, la presencia de un discípulo cercano, íntimo, fuera del círculo evangelista, que será el encargado de comenzar la siembra rescatando aquellos pasajes que muestran a un Jesús más cercano al ser humano que tiene su hogar en las estrellas.

Las enseñanzas ocultas del Maestro

QUÉ SIGNIFICAN LAS TENTACIONES: SUS ENSEÑANZAS OCULTAS

El relato de las Tentaciones esconde varias enseñanzas que, hoy, más que nunca, es necesario que afloren. Los finales de los tiempos de nuestros días tienen como característica la emergencia de las verdades, sobre la naturaleza y el mensaje de Jesús, que fueron tergiversadas a lo largo de la historia por intereses mundanos.

Lo primero que hay que mencionar es que las Tentaciones se presentan como antesala a la predicación pública del Maestro y eso, por sí mismo, tiene una significación. Las Tentaciones representan la forma en la que tiene el Maestro de decir a las generaciones llamadas a ver su Segunda Venida que el ser humano tiene una gran batalla que acometer, y que es consigo mismo. No busquéis los demonios fuera de vosotros, decía a sus íntimos, sino dentro de vosotros mismos.

No busquéis los demonios fuera de vosotros mismos

La iglesia cristiana, siguiendo interpretaciones ajustadas a sus intereses malévolos, quiere presentar a un Jesús tentado por el Maligno, como si el Maligno fuese una entidad fuera del hombre mismo. De esto hablaremos más adelante. Jesús, con su retiro, viene a decir, solo podrás entrar en el Reino de Dios, donde el mal no tiene cabida, si y sólo si eres capaz de vencer esos miedos que te han sembrado desde que has nacido. Lo he dicho y lo reitero, Jesús nace en la tradición religiosa más problemática de su tiempo, y es problemática porque, simple y llanamente, el monoteísmo, base del judaísmo y legado del judaísmo a esta última humanidad, tiene la ardua tarea de explicar el origen del mal desde un dios omnipotente ¿Por qué lo permite?  En el caso del judaísmo, la deidad es, además, omnisciente, bondadoso y, no olvidemos, demasiado celoso y vengativo. Como he dicho en otras ocasiones, Jesús no viene a cambiar la ley judía, sino a trascenderla, y a trascenderla para ser oída no solo por aquel pueblo contactado, sino para ser expandida a todo ser humano, a toda conciencia humana. La principal trascendencia que viene a enseñar Jesús, y de esto profundizaremos en otros post, es que el dios UNO presentado por la tradición judía NO es el Dios que le envío a él y por el que el Cielo y la Tierra fueron creados. Mejor tamizado, los encargados de sembrar entre aquel pueblo elegido la idea de un único Dios, fueron tentados para incumplir sus misiones. Pero, como he dicho, dejaré esto para otros post. Lo importante de esto último, para el post de hoy, radica en esa idea de engaño a los hombres por parte de aquellas entidades. Un engaño que es fruto de las tentaciones. Tentaciones de qué. Quién nos tienta. Estas son las preguntas que nos ayuda a responder el Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret. Veamos.

¿QUIÉN TENTÓ AL MAESTRO? 

No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal enseña el Maestro en esa oración que dejó como orientación y forma de comenzar a sentir a ese Padre que le Envió a predicar la inminente llegada del Reino de Dios a esta morada, a este bendito planeta. Las tentaciones NO responden a preceptos, mandamientos o cualesquiera formas de limitar las acciones humanas por parte de instituciones o guardianes de la fe, sino obedecen a la misma libertad que somos. Somos, como conciencias, poder creador, a imagen y semejanza de la Conciencia Suprema. Quizá muchas conciencias no puedan ver esa gran riqueza que significa el poder creador que tienen por ser parte del Padre, por ser “formas” inseparables del Todo, pero el hecho de desconocer algo de una forma íntima, no te impide crear. Lo grave está en ese desconocimiento del poder que se tiene, pues mal orientado, todos sabemos qué puede ocasionar, que tanto daño puede engendrar. Sí, la tentación mayor es olvidar qué representan las conciencias mismas e, inseparablemente de ello, olvidar, ningunear, menospreciar, dañar a las demás conciencias que te acompañan en tus distintas encarnaciones, en tus distintas experiencias de ser. Las tentaciones son el olvido de quién eres y quién son aquellos que te acompañan en las experiencias vitales.  

La tentación de los dioses

¿Quién tienta? Siento decepcionar a todos aquellos que han podido haber sido inculcados con la idea de un demonio supremo, con un maligno “real”. Esta es una idea, dentro del cristianismo, heredada deformemente desde el judaísmo. En el judaísmo, en su monoteísmo genuino, todo está dentro de Dios y, como tal, el mal hay que darle forma, como plantee anteriormente, dentro de dios mismo. Pero en el cristianismo académico, con la tergiversación y manipulación del mensaje del Maestro, el demonio fue separado y, como quien dice, se sembró la idea de un ente real separado de Dios y con un poder tal que podría desafiar a Dios mismo. Obviamente, esto es una deformación de las enseñanzas del Maestro. Para el Maestro, las tentaciones representan las tradiciones que hemos de vencer, pero no con la creación de nuevas tradiciones, sino con el despertar a la conciencia creadora que somos, al Amor que somos porque fuimos creados a partir del Amor de Dios. Quizá a un científico moderno que se haya criado con la imagen de un demonio material y malévolo, el Amor de Dios también le resulte sospechoso. Sin embargo, como he dicho en otras ocasiones, el conocimiento sin espíritu, sin el espíritu como brújula y como destino, está destinado a morir en las fronteras del conocimiento como poder creador. Un conocimiento así queda prisionero del cómo, no llegando al para qué y al por qué.

LAS TENTACIONES DEL MAESTRO Y LOS TIEMPOS PRESENTES

Las Tentaciones hoy en día están a flor de piel. Se pueden respirar en toda creencia e ideologías que están cerrando filas para que el mal intensifique su agonía y ocasione todo el daño posible antes de ser desterrado de este bendito planeta. Hoy, tras casi un año de estar sometidos a una pandemia sui generis, qué tentaciones podemos encontrar en la gran mayoría de seres humanos y en la totalidad de las estructuras de poder. La indiferencia hacia las “normalidades” distintas a las suyas, la gran preocupación por salvarse a sí mismo y olvidar a los seres humanos que están bajo el yugo de todo tipo de miserias humanas, la intensificación de las creencias que divinizan las propias y demonizan las ajenas. Las tentaciones de hoy, como las que enfrentó el Maestro, nacen de un sinfín de miedos transmitidos por las tradiciones. Hoy, como hace dos mil años, el Maestro de Maestros nos enseña que debemos trascender el mundo de las tradiciones, de las falsas creencias que nos invitan a refugiarnos en todo tipo de egoísmos, en irrisorias riquezas humanas, en la sed de poder o en la venganza como forma de justicia. Una trascendencia que nos invita a encontrar la conciencia que compartimos no solo con todos los demás seres, sino con las conciencias cósmicas y con la Conciencia Suprema del Padre.

La mayor tentación es olvidar la conciencia que somos

   Cuando sentimos que el mundo va perdiendo el significado, que la locura se va apoderando de las relaciones humanas, que no habrá posibilidad de acceder a cierto control de nuestras vidas, a cierta convivencia con los otros, si no es a través del sometimiento al poder de estructuras impersonales e indolentes, entonces se entenderá que la mayor tentación que había que vencer estaba dentro de nosotros, y que no era más que el miedo a ser nosotros mismos, la conciencia que somos. Cuando el Maestro deja para la posteridad las enseñanzas ocultas que representan las Tentaciones está dejando señales de cómo vencer a los miedos, no te dejes seducir por las creencias, por las tradiciones, por aquello que es perecedero, sino busca tu conciencia en medio del desierto que representan las creencias: busca a Dios dentro y no fuera de ti. Cuando encuentres a Dios dentro de ti, lo encontrarás en todo el universo y en todas las conciencias que lo pueblan. Cuando encuentres a Dios dentro de ti, las tentaciones habrán dado paso al Amor que te creó y que estás llamado a vivir en cada experiencia de Ser. El odio, el dolor, el sufrimiento y la muerte son espejismos de quienes no se han encontrado a sí mismo y al Amor que son y con el que fueron creados.

No busquéis a Dios fuera de vosotros mismos, sino dentro de vosotros

   Hoy, el mundo está muy alejado de Dios porque las conciencias que pueblan este pequeño planeta están muy alejadas de sí mismas y solo pueden ver las tradiciones y creencias que las han moldeado. En estos tiempos de finales de los tiempos, las Tentaciones invadirán la tierra, pero lo importante es que, cada quien, pueda vencer su propia tentación y pueda sobrevivir a los desiertos que enterrarán a esta última humanidad.

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