LA RESURRECCIÓN Y SUS ENSEÑANZAS

¿Resucitó Jesús tras esa cruenta muerte en la cruz a manos del odio? Antes de comenzar a profundizar sobre esta cuestión, quisiera dejar en el aire una pregunta ¿Puede morir lo que es eternidad, lo que es eterno?

ENTRE FE Y CONOCIMIENTO: LA RESURRECCIÓN DEL MAESTRO

Muchos hoy en día, como a lo largo de la historia de estos dos últimos milenios, cuestionan la muerte de Jesús en la Cruz y, obviamente, la resurrección de Jesús. Algunos dicen que huyó, unos que, a los valles de Cachemira, otros que a Francia y hay quien lo ve hasta por tierras del sol naciente. Para sostener tales afirmaciones se valen de las lagunas que aparecen en los textos evangélicos al respecto ¿Por qué aparece movida la piedra? ¿Para qué tanta mirra? ¿Cómo murió tan pronto que no hizo falta si quiera quebrar sus piernas? ¿Dónde estuvo Jesús durante casi dos décadas antes de comenzar su misión de predicar el Reino de Dios? Todas las dudas, estas o cualesquiera otras, son válidas para quienes no han vivido esos tiempos, pero lo que no puede dejar duda, humanamente hablando, es la fe de los apóstoles, de sus íntimos, en la resurrección. Aquellosseguidores, aterrados en las horas de la Pasión, que jamás comprendieron la naturaleza y el mensaje cósmico del Maestro, no dudaron de su resurrección como no dudaron de su muerte. La fe de sus íntimos es incuestionable. Para aquellos que sostienen que Jesús no murió en la cruz y que, por tanto, no resucitó, les dejo abierta, humanamente hablando, unas preguntas ¿Para qué tanta predicación propia del Maestro, anunciando su muerte y su propia resurrección, si la idea era huir? O ¿acaso alguien pudiera pensar que rescataron a Jesús de la muerte algunos de sus seguidores, contra su voluntad, obligándole a huir después? No tiene mucho sentido si quiera humanamente hablando. La fuerza para que el mensaje de Jesús trascendiera su tiempo y llegara a la generación que estaría llamada a ver con sus propios ojos su Segunda Venida y, con ella, el nuevo Reino de los hombres, radica, justamente, en la Resurrección. Esta afirmación nos conecta con el siguiente punto.

El poder del mensaje del Maestro no puede reducirse a su resurrección

POR QUÉ ERA NECESARIA LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN DEL MAESTRO

El Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, como Enviado del Padre para cumplir con unas misiones concretas debía dejar huellas para que la espera de su Segunda Venida no se diluyese con su muerte humana.  Su muerte tenía un fin muy concreto, unas enseñanzas muy concretas, y nada tiene que ver con librar al ser humano, a las conciencias humanas, de pecado alguno. Como siempre digo, y mantengo, eso es un invento teológico que puede rastrearse en el mismo Pablo de Tarso. Y si la muerte tenía una misión concreta de enseñanza, su Resurrección tenía un fin mayúsculo para la culminación de la misión del Maestro con su Segunda Venida: sembrar la semilla de la espera en aquellas almas que ignoraban la verdadera naturaleza del Maestro. Si aquellos primeros apóstoles no hubiesen visto la resurrección de la carne, no hubiesen visto y tocado al Maestro tras su muerte, todo se hubiera acabado en aquella misma generación de afortunados que pudieron ver y escuchar con sus ojos y oídos a la mayor conciencia enviada al reino de los hombres. Hasta el mismo Pablo, el gran ideólogo del cristianismo como Iglesia, no hubiese movido un ápice sin la creencia en la resurrección del Maestro. Pero, hay que aclarar algo para todos aquellos que ven la resurrección de Jesús como la prueba de la divinidad del Maestro. Veamos.

Sin la Resurrección los íntimos del Maestro no hubieran tenido la fuerza de comenzar la evangelización

MÁS ALLA DE PABLO: LA RESURRECCIÓN DE JESUS BAJO EL PRISMA DE LA CONCIENCIA

Seguir viendo la Resurrección como el pilar en el que se fundamenta el mensaje de Jesús es seguir ignorando la misión del Enviado y su propia naturaleza. Mantener la fe en Jesús porque se sigue creyendo en su resurrección y no en la fuerza de su mensaje de amor y perdón es seguir desconociendo el porqué de su primera venida y de su próximo retorno. Jesús es un Enviado a despertar a los hijos de los hombres a sus conciencias para, con ello, anunciar y dar paso a un nuevo reino humano abierto a la conciencia que es. Abierto al conocimiento, pero no el que se basa en mitos y miedos de todo tipo, sino el que parte de su Espíritu para crear la realidad. El mundo de las creencias, esas mismas que asesinaron al Maestro en nombre de verdades humanas, las mismas que hoy siguen asesinando, en toda latitud, a miles de seres humanos que no siguen la obediencia ciega del mal, sabe que tiene sus días contados desde la misma Resurrección del Maestro. La Resurrección del Maestro significa el triunfo de la Conciencia frente a esa corriente de creencias que solo han llevado al hombre a esclavizarse a miedos de todo tipo y, sobre todo, al miedo a ser ellos mismos parte de esa Conciencia Suprema que humanamente llaman Dios. El Reino de Dios está dentro de cada uno, enseñaba y sigue enseñando el Maestro, porque cada alma humana es parte de esa Conciencia Suprema.

La Resurrección del Maestro significa el triunfo de la Concienciaa frente al mundo de las creencias

LA RESURRECCIÓN DE JESÚS Y LA SÍNDONE DE TURÍN

En el mundo de las creencias humanas toda verdad puede ser negada porque, llana y simplemente, las verdades humanas nacidas bajo el prisma de las creencias suelen ser tergiversadas, manipuladas, por diversos intereses que no buscan la esencia sino el beneficio y la gloria humana, aunque lo hagan, como lo hacen tantas Instituciones eclesiales, en nombre del Padre. La conciencia que vino a sembrar Jesús entre los hijos de los hombres no bebe de verdades humanas, sino que busca rescatar al hombre de miles de creencias que lo han sepultado bajo el lodazal de miedos que solo persiguen su esclavitud hasta el final de los tiempos. Una de estas verdades desinteresadas negada por muchos es la conocida como Sábana Santa. Ni el actual custodio de la Sábana Santa, la propia Iglesia Católica, es capaz de dar fe del significado de la Síndone. Veamos que nos dice la Síndone.

El Sudario de Turín va más allá de ser una reliquia

La cristiandad está llena de miles de reliquias, muchas más falsas que verdaderas, tanto del Maestro como de tantos hombres santos que han defendido la fe del nazareno a lo largo de los siglos, pero, con creces, la Síndone va más allá de ser una reliquia. Es una prueba no tanto, como se quiere hacer ver, aunque lo sea también, de la Resurrección del Maestro, sino de su naturaleza cósmica. La figura del Maestro que aparece en el Lienzo muestra que su encarnación humana dio paso a otro Estado de energía, y por tanto de materia,que nada tiene que ver con la descomposición natural de las encarnaciones humanas. La energía necesaria para formar la figura del Maestro, tal y como aparece en la Síndone, es de tal calibre que, recién con los conocimientos científicos que están aflorando, no se puede negar su carácter sobrenatural si no es con el fanatismo del que no quiere ver porque lo que ve le molesta. Es más, la Síndone no se perdió en estos dos mil años porque está llamada a ser una señal más para aquellos que pueden ver en la oscuridad o pueden escuchar en el silencio. Pero no solo no se perdió, sino que el adelanto tecnológico que aún está por venir mostrará, aunque le pese a tantos seres equivocados dentro de instituciones equivocadas, que ese rostro sereno, que para nada refleja el sufrimiento humano padecido, es el rostro del Maestro de Maestros a la hora de su transformación en su naturaleza cósmica.

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