LA NEGACIÓN DE PEDRO: EL CANTO DEL GALLO EN LOS TIEMPOS DEL FINAL DE LOS TIEMPOS

El gallo del apocalipsis está a punto de entonar su segundo canto para dar cuenta de la Segunda Venida del Maestro. Estamos conscientes que esto, para tantos, es una locura, una fantasía de un grupo de seguidores de un tal Jesús de Nazaret que viven fuera de estos tiempos de redes sociales, criptomonedas y de la era post milenial. Para otros, estrictos seguidores de dogmas y teologías que nada tienen que ver con el Jesús cósmico, sino con el Jesús fabricado por, precisamente, dichos dogmas e interpretaciones, demasiado interesadas en el poder terrenal, la idea de una Segunda Venida es más una cuestión de marketing que de espera real. Obviamente, como siempre planteo, no son todos ni mucho menos. Las instituciones eclesiales cristianas están arrebatadas de demonios de todo tipo y de santos que solo persiguen dar cuenta de Jesús y su mensaje de amor y perdón. Sin embargo, para nosotros, para quienes el Maestro es Luz y guía de un Reino cósmico que hace eones conoce la naturaleza del Padre y que su misión atemporal no está ligada al despertar de su Conciencia, sino para ayudar a despertar a las conciencias de seres que aún están en camino hacia su propia iluminación como seres del cosmos, para nosotros, digo, la Segunda Venida es tan real como la primera y los tiempos están dados. No son tiempos de llanto, aunque muchos derramarán todo tipo de lágrimas, ni tiempos para pegarse golpes en el pecho, sino son tiempos para saber escuchar el canto del gallo, aquel que llevó a Pedro a comprender que la naturaleza del Maestro iba más allá de lo que podía comprender, valga la redundancia, con sus sentidos. Una comprensión que se complementaría con la Resurrección del Maestro. Una Resurrección que, aun hoy en día, no es bien comprendida. 

Los tiempos de la Segunda Venida están dados, pero pocos pueden apreciarlos

QUÉ SIGNIFICADO TIENE LA NEGACIÓN DE PEDRO HOY EN DÍA

Son tiempos complejos, víricos, los que hoy en día están los hijos de los hombres padeciendo. El Mal está dando sus últimos coletazos entre estos hijos de los hombres y está sembrando muchísimo dolor y muchísima angustia. Esta época de comunicaciones inverosímiles hace unos lustros atrás, está llamada a ser testigo de la Segunda Venida del Maestro. Pedro negó a Jesús no tanto por miedo a la muerte, que también, sino por no “saber” a ciencia cierta de la naturaleza no solo del Maestro, sino de su mensaje que venía de más allá de las estrellas. Pedro amaba a Jesús, como la gran mayoría de aquellos, cercanos o simples testigos de su palabra, que lo vieron caminar por la Galilea del siglo I, pero no comprendían el amor que manaba de aquella existencia humana que había desafiado a toda una tradición de mentiras ocultas en verdades divinas. El Maestro vino a levantar el velo de la ignorancia para que los hijos de los hombres despertaran a su condición de ser hijos de Dios y no víctimas de sus miedos. Miedos manejados por estructuras de poder que solo, ayer como hoy, miraban por sus mezquinos intereses. Al Maestro, al Padre, a Abba, al Dios con quien Jesús se comunica con total confianza, no se le llega a través de interpretaciones dogmáticas, sino a través del amor y del perdón. El Maestro nunca se cansó de repetirlo.

Jesús regresa descalzo

   La negación de Pedro hoy en día, entre este mundo de casi ocho mil millones de almas, de conciencias, se alimenta también de miedos, de ignorancia. El Maestro vino a despertar conciencias, no a sembrar creencias. El Maestro vino a señalar tiempos, no para atizar las llamas de infierno alguno. Creencias e infiernos son productos de la razón humana, una razón que busca dominar al hombre y que se vale de todo tipo de miedos para alcanzar su fin. Jesús vino a liberar al hombre de esas ataduras para enseñarles su Reino, el Reino de Dios, el Reino del Conocimiento. La negación de Pedro hoy en día está dentro del mismo seno de las iglesias cristianas que se han apoderado del Maestro como si fuera una mercancía. La negación de Pedro hoy en día se ve en tantos ateísmos disfrazados de consumismos de todo tipo, que solo persiguen el bienestar para sí a cualquier precio, incluso al inhumano y despreciable precio del dolor y sufrimiento ajenos. La negación de Pedro hoy en día también la podemos sentir en las miradas perdidas de tantos seres humanos que divinizan el carpe diem olvidando las miserias que ello conllevan, el olvido del otro. El Maestro, no se cansó ni se cansa de recordar, que solo es a través de los otros que uno puede rescatar la conciencia que es.

La negación de Jesús hoy en día se nutre de un sinfín de creencias fallidas

EL CANTO DEL GALLO EN FINAL DE LOS TIEMPOS

El canto del gallo del final de los tiempos son las señales que están hoy en día en pleno desarrollo. Pero, como he escrito en otros post, las señales no vienen de la mano de las guerras, sempiternas entre los pueblos humanos, de esa malsana e insana actitud de esclavizar a los hombres en nombre de todo tipo de ideas convertidas en ideologías, tampoco vienen de la mano de los desastres naturales, terremotos, maremotos, caídas de asteroides, etc., etc., que no son más que fenómenos de la vida de la propia tierra inmersa en el curso cósmico, sino que el canto del gallo viene de la mano, justamente, de ese poder comunicacional que hoy en día está apunto de globalizarse tanto o más que las miserias humanas. La señal anunciada por el Maestro, para los que puedan oír, es la que contrapone entre escuchar de esos desastres humanos, guerras, cataclismos, etc., y verlos. Hoy estamos llegando al final de los tiempos de la mano de las grandes corporaciones punto.com de las comunicaciones. El Maestro no fue lo que hoy llaman catastrofistas, ni mucho menos. El Maestro anunció los nuevos tiempos y estos vendrán de la mano de mucho dolor, pero no ocasionado por él, ni su Reino, mucho menos por su Padre, Abba, sino por la propia ignorancia y maldad humana. Él llega a salvar al hombre de sí mismo y recomenzar la historia humana, ahora sí, de la mano de la Luz y el conocimiento que apunta a las estrellas.

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