LA MISIÓN DEL MAESTRO EN SU SEGUNDA VENIDA

Dedicado a Night Bird, Jane. Infinitas gracias. Infinitas bendiciones

 Para comprender en toda su amplitud la misión del Maestro en su Segunda Venida hay que interiorizar, primero, a qué vino en su primera encarnación, hace más de dos mil años. Repitamos, el Maestro de Maestro, encarnó como Enviado. La conciencia del Maestro encarna humanamente para cumplir con una misión, la de anunciar entre los hijos de los hombres la llegada inminente del Reino de Dios a esta morada del Padre. Una morada, este bendito planeta azul, llamado a ser parte de las moradas conscientes del Padre. El Reino de Dios, ya lo he comentado en otras ocasiones, no es más que el Reino del Conocimiento, el Reino de una verdad que no descansa ni en miedos ni en tradiciones construidas a base de miedos.

El Reino de Dios es el Reino del conocimiento, de la conciencia buscando a Dios

El mal, entre los hijos de los hombres, nace de esa desnudez temblorosa en los albores de esta última humanidad. Una desnudez que fue vistiéndose de miedos de todo tipo. Miedos que fueron usados por los mismos hombres para esclavizarse unos a otros en nombre de todo tipo de salvaciones, en nombre de todo tipo de verdades humanas y, como no, también divinas. La verdad del Maestro, la que vino a proclamar en su primera encarnación, descansa en el conocimiento, no en los miedos. El Maestro conoce, primera y primordialmente, la naturaleza de Dios. Repito, el pueblo cósmico del Maestro hace eones conoce lo que humanamente se ha denominado Dios. De ello y por ello la gran diferencia entre los dioses construidos por las distintas culturas humanas, normalmente dioses muy semejantes a la naturaleza humana, y el Dios de Amor presentado por el Maestro. Dios, para el Maestro y su pueblo, es Amor. Qué es Amor. La capacidad de crear y recrear realidades, entre ellas, las conciencias que afloran en ciertos tipos de vida. Por eso toda conciencia cósmica tiene en común con el Padre la capacidad creadora, pero, el Padre no solo hizo emerger una conciencia creadora, sino libre. Y la libertad tiene la particular característica de elegir por sí misma. En otras palabras, el mal siempre está intrínsecamente presente en nuestra existencia, aun cuando sea como posibilidad. Por ello el Maestro enseñó a los hombres el poder de la oración, el poder de pedir con el corazón y no en base a miedos. Antes de proseguir, recapitulemos.  

Buscando a Dios

1) ¿Quién es Jesús de Nazaret? Es un Enviado, desde un Reino que ya hace eones conoce la naturaleza de lo que humanamente entendemos por Dios, para anunciar la llegada inminente del Reino de Dios a este mundo humano.

2) ¿Dónde está ese Reino del Maestro que no es de este mundo? Muchos sienten la curiosidad de saber de qué parte del cosmos visible viene el Maestro, pero eso es detenerse en el envoltorio y no en el contenido del mensaje del Maestro. No hay secreto que no vaya a ser revelado, dice el Maestro, pues las conciencias despiertas al Padre saben de dónde vienen y hacia dónde se dirigen. Así todo, no olviden que más allá de la luz visible hay otros mundos donde las conciencias solo experimentan su Ser.

3) ¿Qué es el reino de Dios? ¿Dónde está? El Reino de Dios, dice el maestro está dentro de cada conciencia porque es el Conocimiento mismo que ha dado lugar a ese florecimiento de la vida misma y a la vida con conciencia. El Reino de Dios es conocimiento.

4) ¿Cuál es la Verdad del maestro? La verdad que vino a proclamar el Maestro no es de este mundo, radica en un anuncio. El anuncio del final de los tiempos del mal en esta morada del Padre. Una morada que verá surgir de ella una nueva conciencia cósmica abierta al Amor. No olviden que las conciencias que pueblan este universo son libres y el Amor, aunque es el principio y el fin, el alfa y omega, encierra en sí la posibilidad del mal.

PARA QUÉ VUELVE EL MAESTRO

Muchos, incluso de quienes proclaman la fe en la iglesia cristiana y en ese Jesús teológico construido humanamente y por intereses demasiado mundanos, no creen en una vuelta real del Maestro. Otros creen que el Maestro llega en un final de todos los tiempos a juzgar a vivos y muertos, en una especie de juicio de Núremberg eclesial y después ¿después qué? Sin duda, la Iglesia, debiera actualizar sus principios, pero no creo que lo hagan, pues el Mal también se apoderó de ella desde muy temprano, pero esto es otro cantar.

Los nuevos tiempos están sembrados de luz, amor y respeto a toda creación

   El Maestro en su primera venida vino a señalar tiempos. Lo repito mucho y pido disculpas si resulto cansino, pero es vital entenderlo. Los tiempos de su regreso ¿para qué? Para implantar el Reino de Dios, el Reino del Conocimiento, entre los hijos de los hombres, entre aquellos “sobrevivientes” al final de los tiempos. Lo he dicho en varias ocasiones, el reino humano que aflorará en los nuevos tiempos es un reino que descansará en el conocimiento. La imagen más parecida que pudiera darse de ese conocimiento venidero es la que muestra la ciencia hoy en día, pero una ciencia abierta al espíritu y no cerrada a él.  Cuando la ciencia no se abre al Espíritu está a un paso de crear en base a la destrucción, está a un paso de caer en las redes del mal. Hiroshima, Nagasaki ¿les recuerda algo? La ciencia sin conciencia es una invitación a alejarse de la unidad que representa toda la creación, todo el universo, los miles de universos que afloran en la conciencia del padre al unísono, pero esto es otro cantar. Lo importante a retener en el post de hoy es que el Maestro vuelve para comenzar un nuevo periplo de la conciencia humana en medio de las estrellas. Un renacer que no solo implica un nuevo conocimiento orientado al Padre, al conocimiento de Dios, sino una nueva forma de relacionarse los hombres consigo mismo y con las demás conciencias cósmicas. Sí, el Maestro de Maestros, no vuelve solo.

QUIÉNES ACOMPAÑARAN AL MAESTRO

¿Ustedes han visto un cielo nocturno estrellado? ¿Ustedes han visto algunas de esas imágenes del universo que el Hubble brinda desde hace algunas décadas? ¿Ustedes se pueden imaginar las ingentes formas de vida con conciencia que pululan por esos espacios? El Maestro ni vino solo en su primera misión ni vuelve solo en la culminación de aquel mandato del Padre. Más allá de las formas de vida particulares que acompañan al Maestro en sus misiones, lo importante y vital a retener es que son conciencias, conciencias cósmicas abiertas al Padre, al Amor del Padre. El Mal existe, los demonios existen, porque, simple y llanamente, el Amor es una opción de nuestra libertad de Ser. Pero las conciencias que acompañaron al Maestro en su primera venida y las que lo acompañarán en su retorno son conciencias, repito, abiertas al Padre como lo serán las conciencias humanas nacidas tras el final de los tiempos.

Conciencias cósmicas acompañan al Maestro

¿Por qué cuesta tanto a los seres humanos ver lo más evidente? ¿Por qué cuesta tanto a los seres humanos ver al Maestro como quien es, una conciencia cósmica enviada a despertar a los hijos de los hombres a las estrellas?  El peso de la tradición impone fronteras casi imposibles de traspasar. Por otro lado, estamos en sociedades insanas, sociedades antropófagas, donde el ser humano para lo que menos tiene tiempo es para pensar, reflexionar, buscar su esencia dentro de sí mismo. Sobrevivir en estas sociedades conlleva el olvido del Ser. Miedos de todo tipo se imponen en la cotidianidad. Pero esta imposibilidad para muchos hoy en día, será superada del todo en el final de los días cuando los afortunados vean con sus propios ojos la figura del Maestro llegar con esos “ángeles” desde el cielo, desde los cuatro puntos cardinales.

¿DE DÓNDE VIENEN ESOS ÁNGELES?

Repito, son muchas las conciencias cósmicas, son muchas las moradas del Padre, y, bajo nuestro humilde ver, es legítimo preguntarse de dónde vienen, cómo son, cómo viven, etc., etc., pero en estos momentos, en estos tiempos de finales de los tiempos, la mirada es hacia dentro de cada uno. Todo llegará, todo conocimiento será revelado, como dice el Maestro, pero lo importante es crear esas condiciones para poder formar parte de ese nuevo mundo. De nada sirve perderte en el mundo si no salvas tu vida. De nada sirve el conocimiento si no estás en la senda del amor. En estos finales de los tiempos, donde el mal aflora como quien dice en cada esquina, hay que resguardar el amor para que el conocimiento que llegará de las estrellas, de la mano del Maestro, florezca en el nuevo hombre, en la nueva humanidad.

Son tiempos de buscar la esencia y no dejarse llevar por creencias que te alejen del amor que eres

    Muchos, ni siquiera, vienen de lo que, humanamente, llaman Vía Láctea, sino de moradas más cercanas a los límites del universo visible. No son tiempos de mirar hacia las estrellas, pues habrá tiempo de sobra en los nuevos tiempos, sino de mirar dentro de cada uno y dar lo mejor de sí para alcanzar ese nuevo horizonte que el Maestro inaugurará con su Segunda Venida.

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