LA GRAN TRIBULACIÓN, CÓMO ESPERAR LA SEGUNDA VENIDA DEL MAESTRO

LA ESPERA DE LA SEGUNDA VENIDA DEL MAESTRO BAJO LA LUZ DE OTRAS CULTURAS

   El Maestro no vino a cambiar la ley judía, sino a trascenderla. No vino a hablar al pueblo judío, ni a los futuros cristianos que nacerían de la construcción de una Iglesia cristiana humana, demasiado humana, sino vino a hablar al hombre, a la conciencia humana que habita esta morada, hermosa y maltratada morada, del Padre, este planeta azul llamado, humanamente, Tierra. Es necesario interiorizar que Jesús, el Enviado del Padre, vino a señalar los finales de los tiempos y, como tal, no hablaba, propiamente, a los hombres de su tiempo, sino a los hombres que estaban llamados a ver su Segunda Venida ¿A qué hombres? A todos. Son los hijos de los reinos humanos, los hijos de las culturas, quienes han separado lo que fue hecho en unidad y comunión para regocijo y gloria del Padre. Por esto mismo, podemos decir con pulcritud que Jesús trasciende las culturas humanas y que su mensaje del final de los tiempos va más allá de los mensajes particulares que otras culturas tienen al respecto. Sí, finales de los tiempos, relatos de estos finales, los tenemos en las más diversas culturas. Ahora bien, en nuestros días, qué pueden decir las culturas, algunas de ellas, que no beben de la fuente cósmica de Jesús, qué nos pueden decir de este final de los tiempos.

Los mazdeístas tiene un final de los tiempos muy sugerente y muy cercano al cristianismo oficial, incluso hay quienes se pueden tentar y vincular la propia figura de Jesús, entendida como Salvador, a elementos del zoroastrismo inyectados en el judaísmo del cautiverio de Babilonia. Los mazdeístas creen en una batalla final entre el bien y el mal y donde el mal sería erradicado de esta tierra. El budismo está a la espera de Maitreya, el buda encargado de enseñar el buen camino, el dharma. La escatología hindú está anegada de diversas sendas que dan cuenta del ciclo de muerte-reencarnación y que no se limitan, como dentro de las religiones del desierto, a nuestro planeta, sino que se abren a las estrellas. El hinduismo está a la espera de Visnú quien se encargará de comenzar una nueva Edad de Oro. El islam fragua un final tormentoso con la llegada de Al Mahdi y el mismo Jesús hasta el toque de trompeta del ángel Israfel que

dará la señal del Juicio Final. El judaísmo está a la espera del Mesías que cierre la promesa de Yahvé al patriarca Abraham. Para los mayas el final del mundo es un renacer en su visión cíclica de la vida misma y, frente al catastrofismo que muchos han querido ver en su calendario, realmente es un motivo de esperanza. Cada tradición, desde el Norte de Europa hasta los confines australes de África o las siempre misteriosas tierras de Asía y Oceanía, todas, absolutamente todas las latitudes, tienen su forma de ver y entender un final de los tiempos.

LA ESPERA DE LA SEGUNDA VENIDA DEL MAESTRO COMO PARTE DEL CAOS

   La Gran Tribulación es, ante todo, un caos. El cómo del final de los tiempos es, bajo la óptica del Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, un tiempo de mucho dolor, sufrimiento y confusión. Las tradiciones culturales, ancladas o no en tradiciones religiosas, podrán hacer frente a estos momentos de mil y una formas posibles. Así todo, recordemos, la Gran Tribulación es un período de dilatada extensión tanto temporal como espacial. No se reduce a un día y hora determinada y no se escapa a dicha manifestación ningún país, ningún Estado moderno. La globalización no solo ha traído la interconectividad de las insanas economías o el auge de las tecnologías de la comunicación, sino la posibilidad real de afectarse mutuamente ante cualquier fenómeno dado, tanto a nivel de países como de sus ciudadanos. Desde esta perspectiva, el efecto mariposa nace, en estos contextos humanos, con la globalización. Tampoco olvidemos las palabras del Maestro sobre la imperiosa necesidad de acortar esos días.

   Para entender en su justa medida la Segunda Venida del Maestro desde la óptica de nuestros tiempos, no podemos olvidar qué representan las sociedades humanas de hoy en día. Sí, el mayor engaño del Mal radica en disfrazarse de todo tipo de discursos y tergiversar su raíz maligna con discursos engañosamente humanizados. El mal, en estas sociedades humanas, siempre serán los otros. Las otras religiones, los otros dioses, las otras ideologías, etc., etc. Mas el Maestro nos dice dónde realmente está el Mal, con mayúscula, y no está sino en cada conciencia que se separa, intencional o ingenuamente, del Padre, de la Fuente Creadora. En ese momento, los entes creados, los egos, las mentes, la racionalidad de quienes sucumben a esa debacle, a esa distancia, comienzan un calvario particular que lo llevará a sus propios infiernos. Las sociedades humanas, las formas de organizar la sociedad humana, no solo no está exenta de ese Mal con mayúscula, sino que podemos afirmar con total certeza que lo fomenta a todos los niveles. Desde esta perspectiva, la Gran Tribulación, el caos que podemos aguardar ante la espera de la Segunda Venida del Maestro estará salpicado de muchísima confusión. El Mal, desde la perspectiva de las sociedades y los Estados, será producto del otro y, ante la incapacidad de reconocer las vigas que tienen sus ojos, comenzarán todo tipo de acciones que llevarán a un mayor estado de perplejidad, confusión, sufrimiento y muerte. Las guerras no caminarán solas por estos tiempos, la hambruna a ellas asociadas serán el pan nuestro de cada día para miles de millones de seres humanos, las enfermedades producto de nuevas y extrañas pandemias, cataclismos naturales de todo tipo, terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, etc., etc., de una tierra que reclama ya los nuevos tiempos, todo se juntará para hacer del caos el grito desesperado que traerá consigo la llegada del Maestro. Ante estos panoramas, los esfuerzos del Mal engarzados en los poderes sociales intentarán doblegar a un más al hombre con medidas cada vez más coercitivas. Llegarán días de una sociedad hipnotizada por la necesidad de un control total por parte de unos pocos y la gente común y corriente, asustada, sin saber qué está pasando, accederá a ser no solamente encarcelada, sino que rogarán que no los saquen más de dichas prisiones. Ante este panorama, qué pueden hacer aquellos que esperan la Segunda Venida del Maestro.

LA SEGUNDA VENIDA DEL MAESTRO O CÓMO VIVIR EL CAOS DE LA GRAN TRIBULACIÓN

   Ante nada debe interiorizarse que la Gran Tribulación son momentos que han de pasar, pero no son momentos que se vayan a perpetuar ad infinitum. La Gran Tribulación es el parto del nuevo hombre, de esa conciencia abierta al cosmos y a una convivencia basada en el amor y el perdón como forma de organizar una sociedad basada, a su vez, en la búsqueda y disfrute del conocimiento. Un conocimiento no utilizado para avasallar y esclavizar a las conciencias hermanas, sino un conocimiento abierto a las estrellas y a todas las conciencias que en el universo, este hermoso universo, habitan. Ante la llegada de esos tiempos y ante el caos dominado por todo tipo de anarquías y totalitarismos de todo color, la Segunda Venida del Maestro, junto a sus ángeles, deben esperarse bajo un solo estandarte, la espera consciente. Esta espera consciente ¿qué significa? Solo hay un camino, señala el Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, desde la conciencia humana, para llegar a la Casa del Padre y este siempre, siempre, siempre, pasa por tu comportamiento ante los demás. No se trata de amar y defender solo a tu familia, tus amigos, tus allegados o a quienes comulgan con tus valores y creencias humanas, no. De lo que se trata cuando hablo de “espera consciente” es que, ante unos escenarios tan variopintos como dantescos, el camino a casa dependerá de la ayuda que puedas dar a quienes tienes a tu alrededor. A todos y si se consideran enemigos tuyos, mejor que mejor. La tendencia será todo lo contrario, a salir huyendo, a mirar solo para sí mismo y, a lo sumo, al núcleo más cercano. Ayudar ¿en qué? No se trata de arreglar el mundo, pues los tiempos son los que son, ni de hacer algo que no está en tus manos, sino en ofrecerles lo más valioso que una conciencia puede dar encarnadamente, a saber, el Amor que es. Esa ayuda puede expresarse de mil maneras distintas y será el pasaporte para los nuevos tiempos. No importa, si quiera, si has llevado una vida desalmada, llena de todo tipo de malas acciones contra ti mismo y contra tus hermanos, si tu conciencia es capaz de abrirse a las conciencias hermanas, aunque sea en estos tiempos de la Gran Tribulación, estarás en la senda correcta y verás el nuevo Reino, pues, en el caso de que la vida te fuese arrebatada en estos tiempos, volverás a esta nueva tierra purificada, donde el Mal habrá sido erradicado y donde las conciencias podrán desarrollar sus experiencias de Ser en total armonía con las leyes eternas del cosmos.

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