LA CONCIENCIA DE JESÚS Y EL MAL

Para entender, comprender, profundizar e interiorizar el apocalipsis según Jesús de Nazaret, el Maestro, no se puede obviar el problema del Mal. Jesús fue enviado, en última instancia, por aquel a quien él trata de Padre, Bondad infinita (Solo Dios es bueno) y creador primigenio de la fuerza creadora de todas las conciencias cósmicas. Y fue enviado a esta tierra a cumplir una misión sencilla, a saber, proclamar y anunciar que el Reino de Dios ya está en el Mundo porque el príncipe del mundo ya está condenado en estas latitudes cósmicas. La conciencia de Jesús sobre su misión venía impresa ya antes de su encarnación humana. El príncipe del mundo es el Mal. Mas, qué es, propiamente, el Mal.

No es posible entender el Apocalipsis según Jesús sin su misión como Enviado del Padre

LA CONCIENCIA DE JESÚS FRENTE AL PROBLEMA DEL MAL

   El Mal, a través del cual la semilla del odio inocula el deseo de hacer daño, causar dolor, sufrimiento y muerte, es un estado de la conciencia, más concretamente, de la libertad de Ser de la Conciencia. El Mal nos recuerda que somos libres, que fuimos creados con libertad absoluta de ser aquello que quisiéramos ser. El Mal es una posibilidad de Ser y, como tal, siempre está latente en toda conciencia, pero sobre todo se manifiesta en todas aquellas conciencias que están en pleno desarrollo de su propia evolución hacia la completa comprensión de la Plenitud que son. El Mal, en esencia, es el alejamiento de la conciencia de ser, humana o cósmica, de la Conciencia del Padre, de la Conciencia Creadora. Cuando el Maestro y Enviado Jesús enseñaba cómo pedir al Padre y les decía que pidieran para que el Padre  les alejase de la tentación y los librase del Mal, no solo estaba ratificando la libertad que toda conciencia, humana o cósmica, es, sino les estaba advirtiendo a los hombres en qué consiste el Mal. Cada vez que un ser humano se aleja de la Conciencia del Padre tiene la tendencia a endiosarse a sí mismo, a alejarse de todas las demás conciencias que comparten con él este universo infinito. Esa separación, ese alejamiento de las demás conciencias, por parte de una conciencia particular trae consigo un desequilibrio en la fuerza creadora del hombre como especie. Todo y todos estamos intercomunicados en una danza única. Romper ese equilibrio en el que fluye la energía divina que impregna todo el universo trae como consecuencia todo tipo de desastres y calamidades tanto para el hombre particular como para la sociedad que forman. De este hecho sobresalen las parábolas donde se muestra la alegría del padre por el retorno del hijo pródigo o el esfuerzo del pastor que va tras la oveja perdida y deja las otras noventa y nueve a buen recaudo. Es más, la capacidad humana de autodestrucción es un desastre que es extendido a toda la naturaleza misma del planeta. No hace falta recordar el daño que el hombre está haciendo en el Reino vegetal del planeta y con los millones de otras especies en evolución que cohabitan con él.

El Mal es un estado de la conciencia que se ha separado de la Conciencia del Padre

   La conciencia de Jesús frente al problema del Mal es la raíz de su mensaje. Solo hay un camino para romper el dinamismo que surge cuando el hombre, como conciencia de Ser, se aleja del Padre y comienza a endiosarse y a separarse de sus semejantes, y ese camino pasa por el amor y el perdón. Por Amor el hombre es capaz de crear y a través del perdón el hombre reactiva ese poder creador que se paraliza cuando el Mal se apodera del alma que se ha separado de sus conciencias hermanas, humanas o cósmicas. La conciencia de Jesús vino a sembrar las semillas que permitiesen trascender el Mal en este mundo. Su Segunda Venida no es para castigar a nadie, pues toda conciencia se castiga a sí misma en el momento en que se separa del Padre, sino para afirmar que este planeta, esta tierra, este maravilloso hogar en este pedacito de universo que los hijos de los hombres comparten y viven, debe ser “purificado” de todo Mal.

El Reino de Dios está en cada conciencia porque toda conciencia es parte de la Conciencia Única de Dios

LA CONCIENCIA DE JESÚS Y LAS ALMAS MALVADAS

El infierno no existe fuera de la conciencia. El infierno es la supina ignorancia, por parte de todos aquellos que se alejan del Padre y por ende de todas las conciencias hermanas, de la condición de Ser que toda conciencia comparte con el Padre, con el Todo. Toda conciencia, humana o cósmica, es una especie de conciencia fractal del Padre. Por ello la supina ignominia que supone cuando una conciencia se aferra a alejarse de las demás conciencias para endiosarse a sí misma. Cuando reniegas a los otros, estás renegando a Dios.

El conocimiento va del interior al exterior, de la naturaleza a las estrellas, en un viaje de ida y vuelta que no tiene fin

   La materialización de esos infiernos que surgen de la conciencia separada del Padre y de las demás conciencias se da a través de los pensamientos. A nadie le extraña los millones de infiernos que vive y sufre el ser humano a diario con los fallidos modelos de sociedad que han surgido de conciencias completamente separadas del Padre.  Conciencias que han “fabricado”, extendido, contagiado e inoculado a la fuerza, millones de pensamientos que su único fin es el mirar para sí, el olvido del otro, la codicia, la avaricia, la envidia, el control, la esclavitud, etc., etc. Te dirán que así es la vida, pero no, no es  así. Así te lo han hecho creer, así te lo han legado, pero la vida en plenitud y en armonía social no es una quimera, es el estado natural de toda conciencia cuando está en sintonía con el Padre y toda la creación. La sintonía emerge del Conocimiento que toda conciencia va teniendo de sí misma y de su lugar en este universo en infinita expansión.

Las conciencias, humanas o cósmicas, son conciencias fractales de la Conciencia Única del Padre

   Para entender la Segunda Venida de Jesús hay que entender bien qué pasará con las almas perdidas, con las almas que morirán en la más completa ignorancia de su conciencia de Ser y no tendrán la posibilidad de volver a este maravilloso planeta, que aún le queda mucho que vivir bajo el estandarte de una nueva tierra al servicio del cosmos. Como he dicho, no existe el infierno como tal, como lo han querido presentar muchas religiones, sino lo que hay es aprendizaje. Esas alma malvadas tendrán que seguir en lo que se llama su camino evolutivo en cualquiera de las moradas del Padre donde las condiciones sean peores incluso que las que se han dado y se están dando en este planeta encantado y hasta los momentos tan maltratado. Los infiernos cesan cuando la conciencia avanza hacia el conocimiento de sí misma y hacia la comunión con el Todo y con todas las demás conciencias cósmicas. El camino al paraíso y, por ende, el alejamiento de los infiernos, comienza con el camino a las estrellas.

El Mal se inocula, a través del odio, en miles de ideologías, religiosas y políticas

   La conciencia de Jesús conocía cuál era su misión, la primera, con su predicación, muerte y resurrección,  y la segunda, cuando su Segunda Venida sea vista en todo el mundo, que no pocos confundirán con una película de ciencia ficción mezclada con un thriller de terror. La conciencia de Jesús sobre sí mismo, sobre el Padre y sobre el universo, nada tiene que ver con teologías que han tergiversado la única ley por la que ha sido creado el universo, el Amor. Amar y perdonar no tiene culturas, ni ideologías, ni dioses que guardar, solo tiene la fuerza de Ser y ella está en toda conciencia que ha sido creada por un Padre que a través de cada una de dichas conciencias infinitas, va expandiendo el universo hacia su mismidad. El Todo y todos formamos una red infinita de conciencias que no tiene más fin que experimentar la sensación de Ser en completa armonía creadora en un sinfín de posibilidades de Ser. El Mal tiene la finalidad de hacerte creer que todo y todos estamos separados, que el universo mismo es un caos que tiende al fin y que el único mañana posible es el olvido. Nunca más lejos de la “realidad” de Ser.

Al Reino de Dios se llega a través de las estrellas y se llega a las estrellas a través del conocimiento

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