FÁTIMA, LA IGLESIA CATÓLICA Y EL JESÚS DEL FINAL DE LOS TIEMPOS

En algunos ambientes estudiosos de los sucesos de Cova da Iría (1917), Fátima (Portugal), se baraja la idea del final de los tiempos. Se cree que los mensajes y secretos anunciados a tres niños, por quien se presume fuese la Virgen María , esconde la secuencia final de los tiempos. Ya han pasado más de cien años y se ha levantado mucha polvareda acerca, sobre todo, del tercer misterio, que se mantuvo oculto más allá de la fecha que se había orientado, 1960, por la misma sor Lucía, para que fuese anunciado al mundo. Hubo que esperar hasta el papado de Juan Pablo II para que en el año 2000 dicho secreto fuese dado a la luz. Así todo, las dudas sobre si hubo ocultación o tergiversación por parte de las autoridades eclesiásticas sobre el mensaje original de este tercer secreto, no es baladí.

La aparición de la Virgen en Fátima representa la advertencia de que los tiempos de la Segunda Venida están dados

   ¿Quién se aparece realmente a los pastorcitos de Fátima y qué anuncian realmente los mensajes? ¿Por qué se aparece en esos comienzos sangrientos del siglo XX? ¿Por qué la entidad que se aparece en Fátima elige unos pastorcillos católicos para expandir su mensaje?

EL FINAL DE LOS TIEMPOS BAJO EL PRISMA DEL SOL DE FÁTIMA

Las preguntas que a cualquier creyente, católico o no, de buena fe y mente abierta, le pueden asaltar sobre este fenómeno son muchas. Nadie duda que el siglo XX representa un antes y un después para la especie humana y su futuro en este hermoso planeta. Durante ese siglo no solo se libraron las más crueles guerras que el hombre pueda recordar, sino que durante ese período el hombre ha despertado a un desarrollo científico y tecnológico como nunca antes. Además ha representado este siglo un gran movimiento hacia otro tipo de despertar, el despertar hacia su interior, hacia su espiritualidad, hacia la conciencia de Ser. Un despertar que nada tiene que ver con religiones, sino con religiosidad, con espiritualidad y mucho menos tiene que ver con ciertas éticas ideológicas amparadas bajo el paraguas de mil y una ideologías políticas. Durante este siglo, sobre todo a partir de su segunda mitad, surgen diversos movimientos de seres que desafían toda ideología tradicional, sea religiosa, política, económica o de cualquier índole relacionada con el poder. Su visión y misión pareciera estar relacionada a fomentar el despertar del hombre de su letargo existencial, devolverle la libertad de Ser que le ha sido robada desde hace eones por tradiciones que se han valido de la maldad para sembrar odio y muerte a través de los siglos, las culturas y civilizaciones. Este tipo de movimientos libertarios están expandiéndose a través de la red a la velocidad de la luz.

La Iglesia cristiana del mañana apuntará a la estrellas para señalar el Reino de Dios

EL FINAL DE LOS TIEMPOS BAJO LAS APARICIONES MARIANAS

   Jesús necesitó mostrarse vivo tras su muerte humana para que aquellas mentes, aquellos primeros apóstoles, que habían sido elegidos para transmitir su mensaje, tuvieran el valor y la fe de hacerlo. Desde aquella aparición se han sucedido infinidad de ellas a través de estos dos mil años de historia humana. No solo se ha aparecido la figura de Jesús, sino la de muchos seres que han bebido de las fuentes del mismo credo. Las apariciones marianas, en alusión a la Virgen María, son quizás las más llamativas y más queridas por el orbe católico. Su figura de madre humana de Jesús trae aparejada un cariño y devoción especial. Pero estas apariciones no se pueden desligar de la naturaleza cósmica del mismo Jesús y del Reino del Padre. Jesús, no se puede olvidar, ha sido enviado para transmitir un mensaje a los hombres. Un mensaje que nada tiene que ver con dioses o demonios imaginados por el hombre y sus miedos, ni con templos ni reglas ni guardianes que solo han abusado y abusan del poder que ellos mismos se han autoimpuesto, sino que el mensaje de Jesús hace alusión al Conocimiento del Reino de Dios  y al Amor y el perdón como caminos para alcanzar no solo ese Conocimiento, sino para despertar a  esa Conciencia que impregna la vida eterna. Un mensaje que deja abierto un escenario “futuro”, su Segunda Venida. Una Segunda Venida que anunció con detalle salvo en un solo aspecto, la fecha y la hora, pues solo el Padre tendría esa “información”. Una Segunda Venida en la que viene a restaurar el Reino de Dios en la Tierra.

El miedo ciega la mente y entorpece al corazón a mirar a las estrellas con ojos de hermandad

   Desde esta óptica, las apariciones de Fátima no son más que recordatorios de que Jesús, el Maestro Cósmico que fue enviado a este hermoso planeta, estaría a las puertas, pues los tiempos se estaban dando. Tiempos que nada tendrían que ver con la conceptualización científica del tiempo, sino más bien como la consumación de ciclos, etapas, aprendizajes.

EL FINAL DEL LOS TIEMPOS Y EL SIGLO XX

Según algunos fragmentos de las enseñanzas de Jesús, los días del final de los tiempos serían acortados por el simple hecho de que la maldad sería tan pero tan evidente, y desarrollaría tal poder de persuasión y engaño, que incluso aquellos elegidos para transmitir y valorar las enseñanzas del Padre entre los hombres, dadas a través de Jesús, podrían ser contaminados. Nadie, en su sano juicio, podría dudar que los tiempos de estos comienzos del siglo XXI trae consigo, de una manera generalizada, el peor daño para cualquier conciencia, la indiferencia hacia el otro. El mal parece acampar a sus anchas en este pequeño planeta.

El Reino de Dios apunta a un universo en expansión, cambiante e infinito

   El siglo XX representa el punto de inflexión, pues en su seno se comenzó a desarrollar las bases para que las señales aludidas en varios pasajes evangélicos alcancen toda su magnificencia. No me refiero a las guerras, terremotos, etc., etc., que han atravesado los siglos de esta última humanidad,  sino al nacimiento y desarrollo del abanico científico.  En menos de cien años el ser humano ha logrado alcanzar niveles de conocimientos que lo han llevado a convertir a un planeta prácticamente incomunicado y donde el control de la información estaba reducido a un pequeño grupo de poder a un planeta convertido en  una red interconectada y donde, en poco tiempo más, no habrá rincón del mundo que no participe, en tiempo real, de cualquier acontecimiento mundial.

El final de los tiempos solo representa un cambio, la llegada del Conocimiento y del Bien a este pequeño planeta

   Fátima no es solo un mensaje dirigido hacia el hombre mismo, sino, sobre todo, hacia la Iglesia cristiana y, en particular, la católica.

EL FINAL DE LOS TIEMPOS Y LOS PASTORCILLOS DE FÁTIMA

   La preocupación sobre la naturaleza de Jesús tras su muerte y resurrección, dentro del orbe cristiano, se puede rastrear casi desde los primeros intentos apostólicos de proclamar el mensaje de Jesús. Un mensaje de amor, perdón y la llegada del Reino del Padre. No pocos cristianismos primitivos se pelearon entre sí intentando dar cuenta de esa naturaleza cósmica del enviado. Unas peleas que dejaron mucho que desear y se alejaron por completo del mensaje de hermandad que sembró el nazareno. Pero no será hasta el nacimiento de los tiempos modernos en los que la naturaleza cósmica de Jesús irá abriéndose camino entre la espesura de los dogmatismos y teologías cristianas. Esta apertura hacia el entendimiento del  Jesús cósmico se intensificará en pleno siglo XX con los adelantos científicos y tecnológicos. A Principios del siglo XX, cuando se aparece “la virgen María” a los tres pastorcitos, el estudio del universo aún estaba imberbe pero en franco crecimiento. Einstein, Hubble, son dos ejemplos de científicos que sembraron entre el público formas novedosas de ver y entender el universo, pero, para nuestro propósito en este post, es más llamativo los estudios realizados por el sacerdote católico Georges Lemaître. Este sacerdote astrónomo, matemático y físico,  propuso la expansión del universo, aunque Hubble se haya llevado los honores, como la llamada teoría del Big Ban. Para este sacerdote, ciencia y religión llevan las dos, por caminos distintos, a la verdad de Dios. Lo que importa para este post es resaltar que la Iglesia Católica comenzó los coqueteos con la astronomía y física moderna de muy buen mano y a tiempo para estar al corriente de las novedades que estaba mostrando las nuevas miradas al universo.

El Mal usa las ideologías, políticas, religiosas, económicas para sembrar en los hijos de los hombres miedos de todo tipo

   La aparición de “La Virgen María” en Fátima lleva el sello de la naturaleza cósmica de Jesús  y de su Reino y sus mensajes no son más que la advertencia que los tiempos del cambio, del renacer de los hijos de los hombres a las estrella, estaban acercándose. Escoger a tres niños lleva también el sello del Reino de Dios, pues la inocencia no se compra ni se vende, solo se expresa. Durante todo el sangriento siglo XX, donde el Mal ha sembrado simientes en todo tipo de ideologías, políticas, religiosas, económicas y militares, la Iglesia Católica va acercándose a ese Jesús cósmico y a una Iglesia más cercana a la humanidad del hombre, esa humanidad llamada a volver su mirada a su origen. Muchos solo ven los pecados de la Iglesia Católica, que son legión, sin duda, pero en sus entrañas también está la naturaleza cósmica del Jesús que fue enviado para predicar del Reino de los Cielos.

El Reino de Dios está dentro de cada conciencia, humana o cósmica

   Obviamente, a través de todo el siglo XX se ha manipulado y, peor aún, ocultado todo los avances que sobre la naturaleza misma del universo y sus conciencias se van obteniendo. El motivo es obvio, el Mal palidece de solo imaginar que los hijos de los hombres despierten a las estrellas y al poder creador que tienen en su naturaleza. Pero la Segunda Venida no solo promete la vuelta del nazareno, sino la nueva tierra que brillará con luz propia en el infinito universo.

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