EL LIBRO

INTRODUCCIÓN A LA LECTURA DEL LIBRO EL APOCALIPSIS SEGÚN JESÚS DE NAZARET

   El objetivo de este libro no radica en verter al río de la literatura catastrofista nuevos afluentes, nuevos argumentos. El objetivo nuclear de este libro radica en la defensa a ultranza de la figura de Jesús de Nazaret, de su vida, obra y milagros. Una defensa que va mucho más allá del constructo teológico que desarrollaron las diversas  iglesias cristianas, sobre todo la católica, durante más de dos mil años y que han desfigurado y tergiversado a tan noble Ser de las estrellas.  La otra cara, la más visible, pretende dar cuenta del llamado pequeño apocalipsis y que no es más que la versión jesuita de las señales y acontecimientos que acompañarán su Segunda Venida.

El día y la hora solo el Padre las sabe
El comienzo

Obviamente, para aquellos que desconocen la figura de Jesús o para aquellos otros que, aun conociéndola, no creen en ella porque la tergiversación eclesial de Jesús los ha llevado a alejarse de tan noble Ser, pues estas líneas poco o nada les dirán. Sin embargo, el fondo del libro busca también hacer un llamado a todos los hombres de buena fe sin importar si creen o no en el Nazareno. Desde esta óptica, el libro puede servir de inspiración a todos aquellos que buscan otro mundo posible dentro de este hermoso planeta en este lugar apartado de la Vía Láctea y que, recordemos, es una más entre millones de galaxias que viven y vibran hoy por este universo maravilloso.

   No se trata el fin del mundo de la aniquilación del planeta o la extinción de la mayor parte de las especies que la habitan, entre ellas el hombre, sino de cambios de rumbo, de cambios de paradigmas, de cambios en la forma de entender la conciencia, propia y la que emerge de la interacción de cada cual con su entorno y con el resto de seres en el universo. Estos cambios, sí, lo más probable, es que sean acompañados de catástrofes sociales y ambientales, pero no será el fin, sino un renacer. A nadie se le escapa que las sociedades humanas a la par de ir avanzando en el desarrollo y comprensión de la “realidad natural” y del universo y el lugar de la tierra en este mar infinito de estrellas, también han estado estancadas, por no decir que retrocediendo, en la aspiración de alcanzar una organización social en armonía con su propio Ser y con su lugar en el cosmos.

Deshumanización
La deshumanización de la gran mayoría de los poderes políticos, económicos y religiosos humanos es demoníaca

La maldad entre los hombres no acampa a su aire en el mundo humano, sino lo permea en toda su amplitud. No es casual, para el autor, el desarrollo de las comunicaciones en estos últimos decenios, ni es casualidad el avance en el conocimiento del conocimiento mismo hacia la comprensión de la Conciencia humana, no la que surge del magnífico instrumento que llamamos cerebro, sino la que da pie a que dicho instrumento sirva para su finalidad, la autoconsciencia. Todo cambio hacia el despertar de la conciencia no solo es imperioso por sí mismo, sino que es ineludible por los tiempos en la que está inserto este bellísimo planeta. Jesús proclamó a los cuatro vientos la forma de trascender la naturaleza inconsciente que acompaña al hombre desde su cuna. No se trata, viene a decir, de cambiar nada ni a nadie, sino de cambiar uno mismo la forma de comprenderse a sí mismo desde la atalaya del conocimiento y, sobre todo, desde la perspectiva de un cosmos que, hoy ya, se nos presente en toda su majestuosidad y complejidad. El hombre dejó de ser el centro del universo para ser una pieza más en el puzle de la mente infinita del Creado.

   En el Apocalipsis según Jesús de Nazaret

Mi versión
La versión definitiva

no verás dogmatismos, ni fanatismos de ningún tipo, sino un relato de quien intenta llegar a quien busca de verdad , sin prejuicios ni sanciones que temer, la versión final no solo de sí mismo, sino de aquel Ser de las estrellas que no vino a enseñar nuevos códigos y normas para agradar a Dios, sino para que cada cual pueda encontrar a Dios dentro de sí mismos, pues el Padre de Jesús, el Reino de Jesús, que no es de este mundo, solo apunta a la mayor fuerza que puede engendrar el universo, la fuerza del Amor. Si alguien cree que aún, en estos albores del siglo XXI, Jesús es simplemente un buen hombre que quiso ser un buen Maestro, un buen Rabí, y que vino a formar un imperio humano, ya no digamos revolucionario, solo significa que aún sigue viendo a Jesús con la ignorancia de quienes tuvieron la experiencia de acompañar su labor de predicación en la tierra. Una ignorancia que no solo se rastrea en los primeros siglos del cristianismo, sino que acompañó estos casi veintiún siglos de vida eclesial cristiana de una manera cuasi satánica. A Dios gracias, los infiernos no existen más allá de la literatura que los engendró como forma de disuasión a tanto comportamiento inhumano del hombre, pues si existiera, sería frecuentado por más de un activista que sigue creyendo y rezando a un dios que nada tiene que ver con el Dios, el Padre, de Jesús. No se trata, jamás, de ningunear las creencias de aquellos que están limitados por sus propias cadenas intelectuales, sino de comunicar lo que inevitablemente debe pasar, a saber, la Segunda Venida de Jesús está a las puertas. Jamás pretende quien escribe que aquellos que tengan a bien leer este libro crean a fe ciega este texto. La única intención del autor es comunicar los acontecimientos que sucederán a raíz de un “descubrimiento” o una interpretación del llamado “pequeño apocalipsis”, jamás cambiar las creencias de cada quien, entre otras cosas porque ese trabajo de cambio y trascendencia solo es posible en la más estricta intimidad de cada ser humano consigo mismo.

Amor y perdón
El amor de Dios solo tiene un lenguaje

Frente al Misterio de Dios no caben experiencias ajenas. Es de dominio público que las ideologías, entre ellas las religiosas, no gustan de fomentar el buen hábito de reflexionar por cuenta propia a sus acólitos, pues es un riesgo para quienes alzan muros entorno a las ideas y quieren más fanáticos ciegos como sostenedores de sus creencias que seres con capacidad de enfrentar y afrontar nuevos retos en el conocimiento humano. Frente a ellos, no cabe argumentos, sino evidencias, aunque estas sean desdeñadas, `pues, como dice el viejo refrán, no hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que quien no quiere escuchar. Hoy por hoy, Jesús, el hijo de Dios, no es un ente conceptual, sino alguien tan real como cada conciencia que habita este mundo y que viaja, viajamos, a través del universo expandiendo sus propias fronteras en un viaje sin fin.

   Quiero agradecer desde esta página a letraminuscula.com, con Roberto Augusto a la cabeza, por su magnífico buen hacer en la maquetación y subida a Amazon del libro que aquí estamos reseñando. Muchas gracias.

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