EL JESÚS CÓSMICO FRENTE AL JESÚS REVOLUCIONARIO

   En pleno siglo XXI, tras más de dos milenios del paso de Jesús por este planeta, su misión entre los hombres sigue siendo tergiversada no solo por quienes  se han enfrentado al poder institucional y político de la Iglesia, sino por las propias iglesias cristianas, en especial la católica, que han usurpado su nombre para beneficios demasiado humanos. En el nombre de Jesús y de quien lo envió a este reino humano se han cometido todo tipo de atrocidades, sin embargo, su mensaje original, la predicación del reino del amor y del perdón, sigue penetrando en todo espíritu que se reconoce como parte de un Reino mayor, un Reino que no es de este mundo. Entre ellos, los perseguidos por el poder humano y por todo tipo de causas son los que mantienen viva la esperanza de su Segunda Venida.  Una esperanza que tiene su propia, genuina y verdadera razón de ser.

El camino hacia el conocimiento de Dios pasa por las estrellas

LA MISIÓN DE JESÚS COMO UTOPÍA SOCIAL

   La sed de venganza, escondida en todo tipo de justicias y utopías humanas, yace en muchas civilizaciones desde la noche de los tiempos. En tiempos de Jesús, los zelotes, una secta judía que buscaba terminar con el poderío romano sobre la tierra prometida para la reinstauración del Reino de Israel, serían confundidos hoy en día con cualquier movimiento nacionalista y violento. Ayer como hoy la violencia sería justificada en nombre de todo tipo de ideales encarcelados en ideologías.

No importa como nombres o dejes de nombrar al Dios de Jesús, Abba, él escucha a través de tus actos

   Muchos de los que escucharon y siguieron a Jesús en su propio tiempo entendieron su mensaje de liberación con un mensaje de lucha y conquista. No es ajeno a la naturaleza humana ese prurito por creer ser superior  y querer dominar al otro. No es ajeno a la naturaleza humana tal actitud, pero sí es ajeno dicho comportamiento a la misión de Jesús. La liberación que Jesús predicaba estaba y está enraizada en el conocimiento, en la búsqueda de ese Reino de Dios que está inserto en cada conciencia cósmica. El conocimiento al que se refiere Jesús es aquel que llevará al hombre desde su corazón a las mismas estrellas. Parecer mentira que aún hoy, en plena expansión del imberbe conocimiento humano sobre la naturaleza del cosmos, se siga pensando en el Dios de Jesús con los mismos miedos de otros tiempos.

    La misión de Jesús era dar a conocer que los tiempos del Reino de Dios estaban a punto de darse en este planeta. Los tiempos del Reino de Dios no tratan de hecatombes ni tribulaciones de todo tipo, sino de conocimiento abierto a las estrellas. Las tribulaciones anunciadas son producto de la ceguera humana y la incapacidad racional de ver en el otro la imagen propia. Jesús no vino a imponer un camino, sino a rescatar a aquellos que habían sido contagiados por el mal que obedece a esa ceguera que afecta al espíritu. La misión de Jesús no tiene nada que ver con utopías sociales basadas en ideologías humanas, sino en caminos que llevaran al hombre al conocimiento de sí mismo y al conocimiento del cosmos.

¿POR QUÉ SE SIGUE TERGIVERSANDO  LA NATURALEZA CÓSMICA DE JESÚS?

   La iglesia católica, la principal de las diversas iglesias cristianas, se convirtió en un poder político y social casi desde sus mismos inicios. Suele aludirse hoy en día que aquellos primeros seguidores de Jesús creyeron que la segunda venida prometida por el Maestro era casi inminente. No pocos estudiosos de la figura de Jesús la entienden como un judío apocalíptico que dejó sembrada la idea de su pronto retorno. Sin embargo, esa idea de un inminente regreso de Jesús no calza ni con su misión ni siquiera con los logos oficiales rescatados de los labios del propio Jesús.  El capítulo trece del evangelio de Marcos y sus sinópticos de Mateo y Lucas despejan las dudas sobre  el comienzo de los tiempos de la segunda venida de una forma clara y, para quien quiera escuchar, están más cerca de lo que muchos increyentes pudieran creer y muchos creyentes pudieran imaginar.

Las condiciones para la Segunda Venida de Jesús están dadas

   Pero vende mucho más el Jesús revolucionario, el Jesús social, que el Jesús que  apunta a los cielos como el origen del conocimiento. La fuente del conocimiento mismo, el Dios de Jesús, ha sido desterrada “oficialmente” de las teologías cristianas. Se vende un conocimiento sobre dios desde la racionalidad de los conceptos y no desde el sentimiento del amor y del perdón y mucho menos desde el conocimiento que viene desde los cielos. Así todo, mantengo que dentro de ese interés en tergiversar públicamente la figura cósmica de Jesús por parte de la iglesia católica, hay movimientos dentro de su seno que saben muy bien de dicha naturaleza. No es casualidad ni obedece a un simple prurito intelectual el hecho de que telescopios, bajo las órdenes del Vaticano, apunten a los cielos en diversas  partes del globo. Pero, tras dos milenios de ignorancia que alimentaron mentiras de todo tipo y, sobre todo, permitieron el control social y político por parte de las cúpulas del poder de la Iglesia de gran parte del globo, dar el paso para ver con nuevos ojos la figura del maestro, bajo el prisma de un ser cósmico, es casi imposible, pues representaría no solo el desmoronamiento de la institución política del Vaticano, sino la pérdida de las instituciones religiosas monoteístas tal y como han sido concebidas en los últimos milenios. El judaísmo, el islam y los diversos cristianismos perderían su razón de ser y su poder terrenal. 

Las tribulaciones no son producto de la ira de un dios, sino de la ignorancia humanas sobre su condición de Ser

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