EL FINAL DE LOS TIEMPOS SEGÚN JESÚS DE NAZARET: QUÉ ESPERAR Y CÓMO ESPERARLOS

Se puede dudar de la idea de un final de los tiempos tal y como lo narran diversas culturas, se puede dudar de la figura de Jesús de Nazaret e incluso de su mensaje, incluido el apocalíptico, se puede dudar de toda creencia humana, pero dudar de la fragilidad del ser humano y de la vida humana en este cosmos infinito y de la insana sociedad que se construyó en esta última humanidad es de una ingenuidad tremenda. Jesús, el Maestro de Maestros, el Enviado de las estrellas, te lo vino a decir con aquella lapidaria frase: dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No se puede encontrar el sentido de la existencia, ni se puede desarrollar en plenitud la conciencia que todo Ser es, desde las mazmorras de la mente, desde la razón humana, desde las preocupaciones humanas. Y esto es así porqué la razón humana ha sido esclavizada por el mal desde sus mismos orígenes, cuando fue “depositada” en este bello planeta y comenzó su “evolución”. Fueron muchas las cadenas que ataron la mente a miedos de todo tipo y son estos miedos los que aflorarán en estos finales de los tiempos y son estos miedos los que vino a derrotar el Maestro.

El mal tiene sus horas contadas

QUÉ ESPERAR

En el post anterior comenté cuáles son las señales del fin de los tiempos que dejó el Maestro para estar prevenidos y reconocer que su llegada estaba a las puertas. Como dije, más allá de los fenómenos y catástrofes, humanas o naturales, las señales están dentro de su propio discurso cuando vaticina que los tiempos de su Segunda Venida, del final de los tiempos, del nuevo renacer, será cuando el hombre no solo tenga la capacidad de escuchar, sino de ver los acontecimientos humanos desde cualquier parte del globo.  

Ahora bien, sabemos cómo reconocer esos tiempos, pero qué esperar de ellos. El Maestro dejó muy claro la intensificación del mal en esos días. No olvidemos, del mal entre los hombres, amén de los fenómenos cósmicos como la ocultación del sol, que, como dije, será fruto del impacto de un asteroide, junto a la activación de un conjunto de volcanes alrededor del planeta, pero, cómo concretar, cómo visualizar esa intensificación del mal en los tiempos presentes. Veamos.

El mal, ante su fin intensificará el sufrimiento de los hombres

  El mayor mal que el hombre puede sufrir no viene de los cielos, sino siempre ha estado presente en las relaciones humanos. No es el odio, sino la indiferencia. La indiferencia es lo que hace que el hombre pueda encender todo tipo de odios y querer exterminar al otro, a quien ha tildado de enemigo. Hoy en día podemos ver esta indiferencia en muchos aspectos de la que se llama la vida moderna. Cada terruño tiene su forma de sembrar esa indiferencia, pero podemos rastrear esas máscaras del odio en las llamadas ideologías, sean políticas o religiosas.

  Obviamente, el mal que engendrará el hombre contra sí mismo será muy distinto entre unas latitudes y otras. No es lo mismo el sacrificio que pasarán sociedades que hoy en día viven una antropofagia económica brutal, como por ejemplo en tantos países de América del Sur o Central, de Asia o de África que en otras sociedades menos desiguales, pero que no por ser menos desiguales están exentas de ese flagelo de las economías antropófagas. El caso es que el mal, representado por los distintos Estados y sus formas de gobierno, y no importa el color ideológico que muestren, intentarán seguir con el patrón de dominio y esclavitud imperante hasta hoy, e intensificarán sus métodos de represión ante la oposición de unos seres que están empezando a despertar y a ver, con sus propios ojos, dónde está el daño. Verán con sus propios ojos que el mal no está en la conciencia humana, sino en ese mundo de odios que se sembraron a través de mil y una ideologías, políticas, religiosas o económicas y en ese incesto que cometieron los seres humanos encargados de velar y entregar lo mejor de cada uno de ellos por el bien común y que les alejo del resto de conciencias hermanas para su propio beneficio. Sí, el mal no luchará contra los hipnotizados por sus miedos, sino contra los despiertos a la luz, a su condición de ser y ser conciencia, o a punto de reencontrarse con ella. Usará a los hipnotizados por todo tipo de ideologías para aumentar las tensiones y crear escenarios dantescos. Sembrarán de dolor y muerte una tierra agonizante.

Ideologías de todo tipo, políticas, económicas, religiosas, se prestan para propagar el mal

LA SEÑAL DE LAS SEÑALES

¿Son estos tiempos de pandemias, de la Covid 19, una señal de señales? ¿Hasta qué punto estamos viviendo el desarrollo del final de los tiempos? Lo repito, en este canal, este humilde servidor, no da ni dará, ni siquiera insinuará, fecha alguna sobre el regreso del Maestro. Dos mil años pueden parecer muchos, pero no es nada a nivel cósmico, a nivel de evolución y creación. Es más, para el Maestro lo importante no es que crean o no en su regreso, ni siquiera que entren en los templos que se construyeron en su nombre, sino que puedan cumplir en sus vidas, a pesar de todo el mal que les toque vivir, aquellos dos simples mandamientos que encierran el mayor secreto del universo, ama a Dios sobre todo y al prójimo como a ti mismo. Desde esta perspectiva, podemos decir sin ninguna duda que estos tiempos de pandemias solo son eso mismo, tiempo, tiempos que están dando al ser humano para que encuentre su verdadera esencia, encuentre el Ser que es y no ese cúmulo de creencias que le sembraron y solo han ocasionado dolor, sufrimiento y muerte a través de los milenios a los hijos de los hombres.

El final de los tiempos es un renacer a otros tiempos

Es hora de un renacer. Es hora de encontrar en las estrellas la respuesta a muchos de los miedos humanos y la señal de señales, repito, no vendrán de un solo fenómenos en sí, sino en la posibilidad de ver y escuchar en tiempo real todo el cúmulo de fenómenos, humanos y naturales, que convergerán en esos días. Es la hora de google, no de los púlpitos ni de falsas doctrinas que, durante milenios, impidieron el desarrollo de las conciencias humanas. No es hora de venganza alguna, sino de desterrar la venganza de la convivencia humana. Es hora de despertar a las estrellas y al amor que fue enviado de las estrellas, el Amor que lleva el nombre del Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret. Es hora de ver y entender la naturaleza del Maestro en su esencia cósmica.

CÓMO ESPERAR EL FIN DE LOS TIEMPOS

En el final de los tiempos habrá más de ocho mil millones de almas en esta morada del Padre y menos de diez mil millones. Todo tipo de culturas, lenguas, economías, gobiernos, etc., solo servirán para intensificar más la confusión. Al no haber un denominador común en sus valores, pues descansan en sus creencias particulares, en sus tradiciones, no habrá forma de que las estructuras de poder encuentren un interés común que enfrente los nuevos tiempos. Para más inri, cada persona, cada ser humano, es único en su realidad y en su forma de procesar, interpretar y vivir la realidad, la suya y la de los demás. Mas Jesús dejo también “sugerencias” para los que puedan oír más allá del ruido de doctrinas que han tergiversado su esencia, naturaleza y mensaje. Jesús, cuando, en más de una ocasión, hablaba a sus discípulos de su regreso y les decía que en aquellos tiempos el mal será tal que el miedo se podrá palpar a flor de piel, les aconsejaba tres cosas. Dos muy relacionados con el cómo esperar en el mundo material y una, la más importante, bajo nuestro humilde ver, cómo preparar el espíritu y la mente para esos tiempos. Veamos.

La espera en el campo…la mejor forma de esperar el final de los tiempos

   El que esté en Judea, decía el Maestro, y por ella hacía referencia a las ciudades, que huya a los montes. Creo que está muy clara la referencia, incluso hoy en día está más patente su consejo. En una crisis global, donde todos tendrán que preocuparse por sí mismos al cruzar el punto de no retorno, las ciudades serán un hervidero de todo tipo de conductas insana, cuanto más numerosas, peor. El mal intentará encender el odio en cada esquina, en cada edificio e incluso dentro del hogar mismo de muchas familias. No es algo que se pueda evitar, pero sí es algo que, estando preparado, podrás enfrentar de distinta manera y tomar las decisiones oportunas. La otra sugerencia venía a decir, si estás en la azotea, no bajes. No te muevas, la salida no está en moverse a lo loco, sino en aguardar el momento del “rescate”, por decirlo de un modo humanamente entendible. La tendencia será correr, más si estás en ciudades grandes. Pero no es la manera, no es la forma de esperar los tiempos críticos, tal y como lo aconseja el propio Maestro. La tercera manera, de un orden espiritual, más que material, radica en la preparación de la mente. Cultiva tu interior, tu espíritu, no tus creencias. Siembra amor en cada día de tu vida, en cada cosa que hagas, por simple que sea. Ayuda a todos, incluso más, si cabe, a quienes no esperan nada de ti o incluso aquellos que pueden considerarte como un enemigo o, peor aún, muestran su indiferencia hacia ti. Este camino es el correcto para esperar los otros dos. Entiendan bien, no se está diciendo qué deben hacer en concreto, pues no es menester de este humilde mensajero, ni es posible tampoco, pues cada quien es su propia brújula para encontrar el tesoro que tiene en sí mismo.

Las nuevas conciencias humanas estarán abiertas al conocimiento y a las estrellas

   El Maestro no espera grandes cambios en el comportamiento humano desde su primera venida hasta su regreso, pero lo que es imposible para todos, es posible para quien esté abierto a encontrar a Jesús en estos finales de los tiempos. Y para encontrar a Jesús, nada como encontrar al hermano en aquella mirada indiferente o enemiga, pues con tu ejemplo estarás ayudándolo a encontrar la forma de esperar su final del tiempo.

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