EL CREDO DE JESÚS

Debemos comenzar bien. El Maestro no tiene creencias, no tiene un credo, tiene verdades, tiene conocimientos. Conocimientos no basados en lo que comúnmente llamamos opiniones, sino en lo que, humanamente hablando, podríamos denominar ciencia. Mas una ciencia venida de los cielos, no una ciencia humana que aún deambula entre miedos demasiado humanos. El credo de Jesús, entonces, descansa en la verdad que él vino a señalar. Una verdad que el Maestro, como su Reino, conoce, y si hay una verdad genuina en el universo por encima de cualquier otra verdad, está radica en el conocimiento de lo que humanamente se llama Dios. Conocimiento de la fuente última, el Creador o, para los más incrédulos, el conocimiento de la creación misma. Pedid y se os dará, enseña el Maestro.

El Credo de Nicea. Nacimiento de la Iglesia Católica como poder terrenal. Comienzo de las mentiras oficiales de la naturaleza y mensaje de Jesús de Nazaret

LA VERDAD VENIDA DE LOS CIELOS O EL CREDO DE JESÚS

Jesús de Nazaret, el Maestro de Maestros, es un Enviado de los cielos. Hoy en día podemos empezar a comprender qué significado tiene esa noche estrellada que podemos apreciar a simple vista desde cualquier punto del planeta o cuando apreciamos esas imágenes que nos envía el Hubble. No digo sobre el origen, la Fuente, el Padre, pues esta es una verdad oculta aún a los hombres, pero anunciada ya por Jesús para los nuevos tiempos, sino sobre el cosmos. Nadie que no esté preso de sus ideologías, de sus creencias o del apuro, de las prisas, que conlleva sobrevivir a estas sociedades antropófagas, puede mantener la soledad del hombre en este cosmos infinito. Es más, es sabido del engreimiento humano, producto de un mal que fue sembrado muy bien entre los hijos de los hombres, y que rechaza cualquier posible forma de vida superior a la del hombre. Obviamente, es esta no solo una posición errada, sino, como dije, cargada de una vanidad sin parangón. Jesús vino a sembrar la humildad como camino hacia el conocimiento. La humildad que bebe de la pasión por conocer y del respeto. Respeto a la vida, más allá de toda creencia.

Jesús no cree. Es la el camino, la Verdad y la Vida

   Jesús, repito, no vino a implantar, menos imponer, creencia alguna a los hijos de los hombres, ni sobre Dios, ni sobre los asuntos humanos Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Jesús vino a señalar tiempos, tiempos para el exterminio del mal como la fuerza motora de las relaciones humanas, y vino a señalar el camino para vencer a las creencias, todo tipo de creencias, que alejan a unos hombres sobre otros. Esa señal es sus dos simples consejos, ama a Dios sobre todo y al prójimo como a ti mismo. La verdad que encierra estas dos genuinas sugerencias no viene de la tradición humana, sino viene de los cielos. El credo de Jesús no es de este mundo.

LA TERGIVERSACIÓN DE NICEA. TRAS TRES SIGLOS DE LUCHAS

Si alguien que pueda estar escuchando o leyendo este post tiene su imagen de Jesús de Nazaret muy arraigada dentro de sí y es una imagen que bebe de las enseñanzas recibidas de las doctrinas de las diversas iglesias cristianas, les ruego que no sigan leyendo o escuchando. Para llegar al Jesús Cósmico es menester abrir el corazón al amor y no a la tradición, es menester querer ver a Jesús y al Padre en todo y en todos, y no solo en los dogmas o doctrinas.

  Los concilios de Nicea y Constantinopla representan el triunfo de una corriente de las tantas que se fueron creando en nombre del Maestro. Pero, como todo el mundo puede intuir, vencer no es garantía alguna de llevar razón ni mucho menos. La misma proliferación de tantas visiones del Maestro deja claro la incomprensión de su naturaleza y mensaje por parte de aquellos que tuvieron la dicha de escucharlo en su primera venida. Ni los propios elegidos por el Maestro llegaron a comprender la misión del Maestro. y, como digo siempre, es lógico porque el Maestro ni vino a crear religión alguna, ni vino a transgredir la religión del pueblo judío, ni vino a crear movimientos sociales para imponer un nuevo orden. Jesús ni se hizo Dios, ni tampoco vino a imponer más creencias fallidas a las tradiciones humanas. Jesús vino a señalar tiempos, los de su Segunda Venida, y con ellos, el renacer de los hijos de los hombres. Un renacer, como digo siempre, que beberá de otro tipo de conocimientos y que, por fin, podrá codearse con otras conciencias cósmicas abiertas a la Luz.

Jesús no vino a crear iglesia alguna. La gran mentira de la Iglesia Católica. Jesús vino a señalar tiempos y mostrar el camino a la Casa del Padre

   Nicea, el credo nacido a la luz de las batallas por conquistar un poder terrenal, nada tiene que ver con el Maestro de Maestros, con Jesús de Nazaret. El credo de Nicea viene a mostrar el camino que conduce a laberintos conceptuales, a doctrinas ideológicas, a luchas por el poder, que nada tienen que ver con las humildes enseñanzas del Maestro. Jesús vino a hablar a los hijos de los hombres, a sus conciencias, no a los doctos ni a aquellos que hicieron de sus creencias la bandera para juzgar a quienes no comulguen con ellas.

EL CREDO DE JESÚS

   Jesús no tiene un credo, tiene conocimiento. Conoce la verdad que su Reino, hace eones, ya encontró. Jesús y su Reino “saben” de la “naturaleza” del Padre. Jesús trata esa naturaleza con un término hebreo que denota cariño, proximidad, Abba. Padrecito, papito. Jesús no nombra al dios del pueblo hebreo en ninguna de sus acepciones, sino trata a Dios, con la proximidad de quien lo conoce, más sin revelar su naturaleza. Si conocierais a Dios, me conocerías a mí, solía decir a aquellos guardianes de la fe judía que intentaban refutar su doctrina de amor y perdón. El sábado fue hecho para el hombre, no el hombre para el sábado, les decía a todos aquellos que se negaban a tratar a los seres humanos, a todos los seres humanos, como conciencias únicas a los ojos del Padre. Las ideologías humanas, las creencias convertidas en tradiciones, prostituyen la libertad de cada conciencia, obligándolas a ver y vivir la realidad según los ojos de cada una de ellas, sin embargo, el Maestro les enseñaba que el Reino de Dios, el Reino del conocimiento, está dentro de cada uno porque todos somos parte de esa conciencia única que impregna y moldea todo el universo.

El mal tiene sus horas contadas en esta última humanidad

EL CREDO DE JESÚS EN EL FINAL DE LOS TIEMPOS

 En el final de los tiempos, que, recordemos, es un renacer a otros tiempos, las consciencias humanas despertarán de su sueño hipnótico, producto de los cantos de sirena de mil y una ideologías que los han llevado a mil y un infiernos humanos, despertarán, digo, para encontrarse frente a frente con el Maestro y muchísimas conciencias cósmicas que lo acompañarán y que han velado, desde los mismos comienzos de esta última humanidad, por la misma humanidad. Sí, muchos se preguntan por qué se ha permitido tanto mal, por qué no han intervenido antes esas conciencias cósmicas encargadas de velar por la humanidad. El camino a casa, el camino al conocimiento que te lleva a buscar dentro de ti el universo que eres, que somos todas las conciencias, no puede imponerse. Pero hay tiempos para esta bella morada. Hay tiempos que obligan a aprender el camino a casa o a seguir navegando por este infinito universo y buscando las experiencias de ser que te lleven de vuelta a casa. Jesús jamás impone, es ejemplo de vida, de conocimiento, amor y perdón. Jesús enseñó no a buscar títulos o posesiones humanas, sino a que buscara cada quien la conciencia que es. De qué vale conquistar el mundo y carecer de conciencia.

Para encontrar a Jesús solo te hace falta encontrar al ser humano que habita en ti, por encima de tus creencias, y en toda conciencia

SIN CREDOS QUE GUARDAR: UN CAMINO MÁS HACIA EL ENCUENTRO

  • NO BUSQUES FUERA LO QUE TÚ LLEVAS EN TU INTERIOR
  • EL REINO DE DIOS ESTÁ EN TI PORQUE TU ERES PARTE DE ÉL
  • DIOS ES AMOR Y CONOCIMIENTO
  • EL PODER DE DIOS SE MANIFIESTA EN TI A TRAVÉS DE TU LIBERTAD
  • DIOS NO BUSCA SUMISOS, SINO SERES ABIERTOS AL AMOR Y AL PERDÓN
  • CONOCER LO QUE ESTÁ DENTRO DE TI, TE LLEVARÁ A CONOCER LO QUE ESTÁ FUERA DE TI
  • PIDE CON CONCIENCIA Y RECIBIRAS EN TU CONSCIENCIA
  • NO BUSQUES A JESÚS FUERA DE TI, SINO EN CADA UNO DE TUS GESTOS DE AMOR Y PERDÓN HACIA TI Y HACIA LOS DEMÁS
  • LAS CONCIENCIAS NO JUZGAN, EXPERIMENTAN Y APRENDEN A TRAVÉS DEL AMOR Y EL PERDÓN

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