DEJAD A LOS NIÑOS QUE SE ACERQUEN A MÍ

La conciencia del Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, dejó en este logos (link al programa en el canal UNIVERSO ABBA en YouTuve), bajo nuestro humilde ver, la mayor enseñanza que oído humano pueda escuchar. Los pilares sobre los que descansa la primera venida del Maestro los podemos resumir en lo siguiente: Los tiempos del mal están llegando a su fin entre los hijos de los hombres. El mal será desterrado con la Segunda Venida del Maestro, acompañado de conciencias cósmicas que ayudarán a los hijos de los hombres en los comienzos de esta nueva etapa y el Reino de Dios acampará, por fin, en esta bella morada del Padre. Veamos.

El tiempo del mal está llegando a su fin con la Segunda Venida del Maestro

LA CONCIENCIA DEL MAESTRO Y LOS NIÑOS

De cierto os digo que quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él ¿Qué representan los niños para el Maestro como para sentenciar que quienes no reciban el Reino con el espíritu de un niño, no podrá entrar en él? La Conciencia, el Espíritu mismo que habita en toda conciencia, humana o cósmica. No estamos hablando solo de formas de vida, sino de formas de vida con conciencia, el ser humano, entre ellas, entre las miríadas conciencias que habitan todo el universo. La pureza de los niños, su inocencia, descansa en el hecho de estar impregnados de conciencia lista para su desarrollo, para experimentar la vida, las encarnaciones. La conciencia de los niños está en estado puro, lista para crear todo tipo de realidades a través del amor y experimentar la existencia en plenitud. Sin embargo, esa pureza que vive y vibra en cada conciencia infantil va siendo avasallada, apagada, atormentada, ninguneada por el insano mundo de las creencias. El Maestro, el Maestro que fue enviado por el Padre a anunciar la llegada del Reino de Dios, vino a despertar al ser humano, a los hijos de los hombres, a su conciencia de ser. Sin estar abiertos a la conciencia, que compartimos con el Padre, no podremos encontrar el camino a casa, al Reino de Dios. De ello la necesidad de trascender las creencias y comportarse como niños que viven acorde a sus conciencias puras, cuando les dejan, pues no es secreto alguno del maltrato infantil desde la más tierna infancia al que se ven sometidos tantos infantes, pero también les recuerda el Maestro que más les valiese no haber nacido, pues el mal ocasionado es ocasionado directamente al Espíritu del Padre.

La conciencia de los infantes está en estado puro

LA CONCIENCIA DEL MAESTRO, LOS NIÑOS, Y EL REINO DE DIOS

¿Dónde está el Reino Dios?  De cierto os digo que quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Este logo del Maestro encierra mucho de su misión entre los hijos de los hombres. La conciencia del Maestro lo expresó en muchas de sus enseñanzas, quizá oscuras para muchos, pero siempre agradables a los oídos abiertos al amor y al perdón. El Reino de Dios no es un espacio, a la medida de los sentidos humanos, ni es un tiempo, aunque el hombre lo vivirá en su propio tiempo tras la segunda Venida del Maestro. El Reino de Dios es el conocimiento mismo que lleva a “comprender”, “entender”, interiorizar” la “Naturaleza” del Padre, de Dios mismo. Toda conciencia lleva en sí encerrado ese conocimiento porque de él procede y en él está llamado a vivir el ciclo eterno de la vida. Cuando el Maestro expresa que el Reino de Dios está entre vosotros y en vosotros ¿a quién observa? Sí, a los niños. El humano adulto se ha engreído tanto de sus creencias que ha olvidado el origen de todo conocimiento, la conciencia que es. Por ella el hombre es capaz de conseguir el mayor de los milagros, ser capaz de crear su propia realidad. Pedid y se os dará, enseñaba el Maestro. Los niños son agua viva, que, si se les dejase, sería capaz de construir otro mundo. El nuevo Reino del Padre, tras la Segunda Venida del Maestro, beberá de ese conocimiento puro que habita en toda conciencia antes de ser contaminada con el mundo de las creencias.

Toda conciencia encierra en sí el conocimiento, el Reino de Dios

QUÉ ES RECIBIR EL REINO DE DIOS SEGÚN LA CONCIENCIA DEL MAESTRO

No podemos olvidar que la conciencia del Maestro es y será la Conciencia más elevada que ha pasado y pasará por esta bella y maltratada morada del Padre. Su Reino, el Reino del Maestro, es el llamado a despertar a los hijos de los hombres a su verdadera esencia, a su conciencia de ser. Recibir el Reino de Dios es, para el Maestro y para aquellos que bebemos de su amor, abrirse al amor y al perdón trascendiendo el mundo de las creencias. Aunque hayáis nacido entre creencias, sois más que ese mundo de creencias, no estáis hechos para el sábado, el sábado está hecho para vosotros, dictamina el Maestro a sus íntimos. Por eso los niños, si se les dejase seguir siendo niños, alcanzarían otro Reino sin tanto dolor y sufrimiento que acarrea el mundo adulto de las creencias. No se puede buscar la paz haciendo ni preparándose para la guerra ni se puede buscar el amor sembrando odio, indiferencia, desconfianza. Los niños, cuando no han sido maltratados, pelean sin odiarse y se reconcilian sin esfuerzo porque actúa en ellos la conciencia prístina que son. Incluso la niñez, cuando es sometida a todo tipo de maltratos y vejámenes no entiende ese odio que la está violentando. Y no es, como se quiere hacer ver desde la racionalidad del ego, que es por ser niños, sino por ser conciencias puras. Los niños, cuando encarnan, ya son almas viejas que buscan seguir el camino de la vida. Ya sabemos lo que el mundo de las creencias hace con esas almas viejas.

El mundo de las creencias lleva al olvido de la conciencia
LA CONCIENCIA DEL MAESTRO Y LOS NIÑÓS MALTRATADOS

En el fondo, todo niño nace para ser maltratado por todo tipo de creencias e incluso es maltratado con todo el amor del mundo, en tantas ocasiones. Sí, el Maestro viene a hablar a ese niño maltratado que todo adulto es para rescatar de él la conciencia que comparte no solo con sus hermanos, sino con el Padre mismo. Viene a hablar a ese niño maltratado que aún no se ha cegado con el odio, con el diente por diente o con la indiferencia. Viene a hablar para decirle que solo tiene un camino para volver a ser el niño que nació para Ser y no para sufrir, y ese camino es su propia palabra, su propio mensaje de amor y perdón: ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. No se trata de ser un héroe en medio de un campo de batalla ni un santo en medio del infierno. Se trata de ser lo que somos desde antes de nacer: conciencias y conciencias nacidas para crear, amar y perdonar en base al conocimiento que tenemos insertos en las mismas encarnaciones.

El Maestro viene a liberar al hombre del yugo de sus creencias

Dejad que los niños vengan a mí, dice el Maestro, dejad a las conciencias venir a mí porque son parte de mí, porque tengo sed de ellas en medio de tanta sequía humana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *