A QUIÉN VA DIRIGIDO

   A todo ser humano que sienta la necesidad de entender a Jesús desde una óptica más humana y más acorde a estos tiempos estelares.  A toda mente abierta y deseosa de trascender la tradición eclesial para entender la naturaleza de Jesús acorde a los nuevas  miradas hacia la profundidad del universo. No se trata de desfigurar al llamado Jesús histórico, sino, todo lo contrario, llegar a su naturaleza borrando la ignorancia secular que cubrió las huellas de tan noble Ser de las estrellas ¿Cómo verían la figura de un astronauta o de un hombre moderno una tribu humana, subsumida en una edad casi paleolítica, que no hubiese tenido ningún tipo de contacto con alguien de esa civilización tecnológicamente avanzada? ¿Sería correcto que las posibles interpretaciones “fantasiosas” de dicha tribu fuesen tildadas de estúpidas? ¿Sería correcto que esa tribu siguiese tratando a su ancestral visitante como una “divinidad” cuando sus conocimientos del universo fuesen avanzando a través de las generaciones?

Rostros en La isla de Pascua
¿Hacia dónde miran impasibles estos rostros?

  Sin duda el peso de las tradiciones sigue mellando la apertura mental humana a los nuevos tiempos. No se trata de desmoronar, sino de reconstruir. No se trata de negar a Jesús y su filiación divina, sino de alcanzar los horizontes que él mismo señaló como el camino hacia el Padre, hacia el conocimiento mismo del universo.  La religión cristiana modeló, a través de siglos de luchas intestinas, una deidad conceptual en base a un dios adorado, temido y amado por el pueblo judío, para así seguir la tradición, humana, demasiado humana, de construir dioses a su imagen y semejanza, a saber, coléricos, vengativos, burlescos, misericordiosos y generosos cuando acatan su voluntad, etc. Sin embargo, esa deidad o deidades nada tiene que ver con el Padre de Jesús y su única y omnipotente fuerza, el amor, junto a su única y omnipotente contrafuerza, el perdón. Comenzar a ver y entender a Jesús desde la óptica de una conciencia más avanzada del hombre sobre sí mismo no solo es ineludible si queremos llegar al fondo de la misión de aquel ser que sigue siendo el mismo hoy que ayer en la imaginación y conciencia colectiva, sino que es un paso ineludible para profundizar en los tiempos humanos que han de venir. Estos nuevos tiempos fueron señalados por el mismo Jesús ya hace más de dos mil años y, para quien escribe, están llegando. No se trata, repito, de regalar a las mentes catastrofistas nuevos argumentos para su hoguera, sino de mostrar lo ineludible, la llegada de otros tiempos para los hijos de los hombres.

Cúpula de San Pedro
La tradición frente al conocimiento

   Este libro no va dirigido a todos aquellos que sienten que el peso de la tradición eclesial y su visión de Jesús no es cambiable, que solo de pensar en cambiar una coma de los dogmas construidos a través de los siglos, no solo sería un pecado mortal, sino la confirmación de que el demonio habita entre los hombres. Obviamente, no hay forma racional ni emocional de llegar a esas torres que solo pueden ver a Jesús con la ceguera de otros seres y de otras épocas. Sin embargo, quiero dejar constancia que para el autor estas personas tienen todo el derecho a ver, sentir y proclamar al Jesús que ellos ven y sienten en sus mentes y en su corazón. Comparto con estas gentes el amor que sienten hacia tan noble Ser aunque difiera de ellos en la naturaleza propia del Nazareno. Dejando a un lado el poder y peso de la Iglesia, qué importa cómo se llega a Jesús si cada cual cumple y actúa según las prédicas de aquel Ser que caminó por la Galilea de la Roma imperial de hace dos milenios. Negar o desconocer la fuerza de la gravedad no impedirá que alguien que la desafíe dando un paso al vacío se estrelle contra el suelo. Del mismo modo, quien niegue la naturaleza estelar de Jesús y su Reino no puede borrar ese otro Mundo que llegó al Conocimiento de la  naturaleza del Padre y que su único pecado ha sido el querer mostrar a los hijos de los hombres  cuál es el camino hacia Dios y cuándo están llamados a entrar en el Reino del Padre, a pertenecer a los hijos de las estrellas. Sin duda que en unas sociedades tan abiertamente manipuladas por los diversos poderes, donde un sinfín de ideologías esclavizan al hombre en nombre del hombre mismo, la libertad de ser y pensar de una forma completamente desafiante y distinta está condenada, en el mejor de lo casos, a nuevos ostracismos, pero, como diría un viejo amigo, lo que es del cura llega a la iglesia o, como diría Jesús, lo que es de Dios, llega a Dios.

   No lean este libro si no tienen la seguridad de poder aceptar en sus fueros más internos la gran mentira sobre la que se construyó una, sino la más, de las religiones más poderosas de la última humanidad, el cristianismo. Si desconoce esta advertencia, y sale ileso de tal lid,  usted es el único responsable de su propia libertad y de ver a Jesús sin la venda de la historia eclesial.

Leer te hará libre de ser
Si no tiene una mente abierta, se recomienda no leer este libro. Pero puede recomendarlo

De ser así, no sé bien si darle la enhorabuena o temerle, pero, en cualquier caso, me alegro por usted.

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